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Antiguo 27-04-2010, 19:08:40   #3 (permalink)
Agramar
Lobo Solitario
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Predeterminado Re: Magnus y el Emperador

La Rúbrica de Ahriman

Los Mil Hijos habían estado a punto de ser destruidos por la amenaza de la mutación descontrolada en sus comienzos y antes del encuentro con su primarca. Incluso la salvación que les otorgó la instrucción de Magnus era imperfecta, ya que requería una vigilancia constante. El miedo a la mutación nunca abandonó a alguno de los miembros más veteranos de la legión y la gran corrupción que pesaba sobre algunas de las legiones traidoras al inicio de la Herejía los horrorizaba. Se dedicaron por entero a su nuevo señor y, durante un tiempo, pareció que Tzeentch los protegiera de sufrir un destino igual. Incluso cuando la Herejía falló y los Mil Hijos se vieron forzados a retirarse al Ojo del Terror junto con sus camaradas de rebelión, el favor de Tzeentch parecía unilateral. Su nuevo dios les regaló un planeta rico en vientos de la magia, un refugio desde el que pudieran continuar con sus investigaciones. Pero los caminos del Maestro de la Hechicería son caprichosos y en cuanto los Mil Hijos se acomodaron en el planeta, El que Cambia las Cosas empezó a alterar sus formas. En los miembros de la legión aparecían espontáneamente grotescas mutaciones a imagen y semejanza de Tzeentch. Muchos se resignaron a estas mutaciones como pago por su nuevo destino, pero para los miembros más veteranos de la legión fue como haber caído para nada. Todos sus sacrificios, la caída de Prospero, la sangría de la Herejía, todo pasó a perder su significado. Su valiente búsqueda del conocimiento se había tornado en locura y abominación: aquello que siempre habían temido.
Entonces tuvo lugar una cábala interna compuesta por los más poderosos hechiceros y dirigida por el bibliotecario jefe y consejero más fiel de Magnus, Ahriman, con la intención de acabar con la corrupción producida por la disformidad. Sentaron las bases de un poderoso hechizo y protegieron su trabajo con guardas de secretismo, ya que dudaban de que Magnus fuese a estar de acuerdo con una empresa tan arriesgada. Dispersarían las terribles mutaciones sufridas por sus hermanos y harían que los Mil Hijos fuesen inmunes a los efectos del Caos. El Grimorio Hereticus lo describe como un hechizo de poder tal que incluso los horrores demoníacos huyeron de la corriente mágica producida por Ahriman y su cábala. El Planeta de los Hechiceros se vio envuelto por unas impenetrables tormentas de las que surgían relámpagos azules y amarillos, que eran los tridentes de las poderosas energías que fueron golpeando a los Mil Hijos de uno en uno hasta que, tal y como se cuenta, el propio Magnus se vio forzado a intervenir.

Pero el resultado obtenido no se parecía en nada a lo que la cábala esperaba. La fuerza de combate de los Mil Hijos fue destruida por completo de un plumazo y preservada para toda la eternidad. Las mutaciones ya no estaban, porque la carne de los Marines Espaciales afectados se había convertido en polvo, sellado para siempre en el interior de su servoarmadura cerrada místicamente. Cada abertura, juntura y costura se había sellado como por efecto de un fuego infernal; y las almas de los Mil Hijos habían quedado atrapadas en su interior. La legión de Magnus se había transformado, literalmente, en poco más que un grupo de implacables autómatas. Magnus estaba enfurecido. La legión por la que lo había sacrificado todo había desaparecido. La búsqueda de conocimiento, que siempre había sido su último objetivo, ya no podría llevarse a cabo. La mayor parte de los eruditos de su legión habían perdido la capacidad de pensar por sí mismos.

Todo lo que había hecho, lo que había sacrificado, todas las decisiones críticas que había tenido que tomar en su vida se había fundamentado en dos creencias básicas: que el conocimiento era puro y que él era su señor. Ahora que su planeta natal estaba destruido, su padre era su enemigo jurado y su legión estaba en ruinas, Magnus de los Mil Hijos subió desesperado a su torre. Posó su mirada en el fragil Imperio del Hombre, cosido por la guerra, tal y como Horus había hecho durante la Herejía, y juró que vería arder la galaxia.

Sacado de la vieja web de GW españa
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