Ver Mensaje Individual
Antiguo 04-03-2008, 22:18:11   #3
bikeman
Caballero
Avatar de bikeman
 

Fecha de Ingreso: Jan 2008
Mensajes: 1.081
Agradecimientos dados: 618
Agradecimientos recibidos: 82
Online Status: bikeman is offline
Predeterminado

Parte 3
Guerra de la Triple Alianza

Desarrollo de las acciones bélicas
La guerra tuvo dos fases muy diferenciadas; la primera etapa la del Frente del Mato Grosso -que duró un año y estuvo caracterizada casi en su totalidad por el enfrentamiento entre Paraguay y Brasil- inicialmente favorable a Paraguay: las fuerzas paraguayas, siguiendo las líneas del río Paraguay y del camino de Nioaque (o Nibolaque) y el Mbotetey (o río Miranda) desalojaron a las brasileñas de las fortalezas de Coimbra, Alburquerque, Corumbá, Miranda, Dorados y, ya a inicios de 1865, Coxim avanzando luego de modo convergente hacia Cuyabá. Pero, dada la enorme extensión del territorio brasileño, pese a sus victorias Paraguay no podía lograr una acción decisiva. Es entonces que Francisco Solano López reclama a quien era entonces presidente de Argentina (el general Bartolomé Mitre) el permiso para que las tropas paraguayas pudieran avanzar por territorio argentino hacia el territorio uruguayo en donde, liberando a Uruguay de los brasileños, esperaba López encontrar un aliado y un lugar de gran importancia estratégica (una salida al mar). Mitre no accedió a lo demandado por López por dos motivos; uno era obvio: si Argentina permitía el paso de tropas de un estado beligerante en esta guerra, quedaba involucrada directamente en ella; el otro motivo era la antigua relación de afinidades entre Mitre y el jefe del partido colorado uruguayo Venancio Flores, enemigo declarado de López.
Es así que López da un paso fatídico: el 14 de marzo de 1865 rompe relaciones con Argentina y en abril de ese año inicia la campaña contra Argentina; las tropas paraguayas capturan barcos argentinos en el río Paraná y ocupan la provincia argentina de Corrientes. Al mando de estas operaciones se encontraban los generales paraguayos Wenceslao Robles y Francisco Isidoro Resquín. La declaración de guerra fue ocultada por Mitre unas semanas a fin de cohesionar a su alrededor a las provincias argentinas y a algunos caudillos (como Justo José de Urquiza) que consideraban, con toda justicia, fratricida una guerra entre Argentina y Paraguay. Sin embargo, enardeció los ánimos argentinos la noticia de que algunas mujeres correntinas habían sido raptadas y llevadas a Paraguay; con todo, hubo en casi toda Argentina una oposición a participar en esta guerra, hasta el punto que gran parte de los soldados enviados eran de orígenes africanos semiesclavizados, los llamados "cambás" por la población paraguaya.



Rechazo argentino a la guerra


Los ejemplos del rechazo argentino a luchar contra Paraguay abundan. Entre ellos se destacan la Sublevación de Basualdo, ocurrida en julio de 1865, en la cual ocho mil soldados argentinos se niegan a luchar contra Paraguay; en esa ocasión el gobierno central se abstuvo de represalias contra los sublevados los cuales se dispersaron por diferentes zonas de Argentina. A la precedente le siguió la Sublevación de Toledo (noviembre de 1865) que ya fue duramente reprimida con el auxilio de tropas brasileñas y floristas. En noviembre de 1866 se produjo la rebelión de la provincia de Mendoza, el 10 de diciembre se lanzó la Proclama Felipe Varela:
¡Argentinos! El pabellón de mayo que radiante de gloria flameó victorioso desde los Andes hasta Ayacucho, y que en la desgraciada jornada de Pavón cayó fatalmente en las ineptas y febrinas manos del caudillo Mitre, ha sido cobardemente arrastrado por los fangales de Estero Bellaco, Tuyuty, Curuzú y Curupayty. (...)¡Abajo los traidores de la Patria! ¡Abajo los mercaderes de las cruces de Uruguayana, a precio de oro, de lágrimas y de sangre argentina y oriental! Nuestro programa es la práctica estricta de la constitución jurada, del orden común, la paz y la amistad con el Paraguay, y la unión con las demás repúblicas americanas.
¡Compatriotas nacionalistas! El campo de la lid nos mostrará el enemigo. Allí los invita a recoger los laureles del triunfo o la muerte, vuestro jefe y amigo.
Manifiesto de Felipe Varela
que prontamente extendió la rebelión a las provincias argentinas de San Luis, San Juan y La Rioja. Distraído en la represión de estas rebeliones, Mitre y sus subalternos recién pudieron regresar a la contienda en Paraguay hacia julio de 1867. Sin embargo, en julio de 1867 la impopularidad en Argentina de la guerra contra el Paraguay provocó la rebelión de la provincia de Santa Fe. En 1868, a la vista de las matanzas que sufría la población paraguaya, estalló en la provincia de Corrientes una nueva rebelión argentina contra esta guerra, de modo que, de los 25.000 combatientes argentinos de 1866, solo aproximadamente el 10% continuaba en 1869, siendo en su mayoría los llamados forzados "cambás". Ya al concluir esta guerra, que alzó varias reconocidas voces argentinas en su contra (por ejemplo, las de Carlos Guido Spano, José Hernández y Juan Bautista Alberdi -quien escribió un extenso libro ad hoc titulado El crimen de la guerra-), se produjo otra rebelión que tenía entre sus motivos el rechazo a la guerra del Paraguay: en abril de 1870 la población entrerriana se sumó mayoritariamente a la rebelión liderada por Ricardo López Jordán, rebelión que fue aplastada por las tropas que obedecían a los brasileños, Mitre (aunque ya oficiara como presidente Sarmiento) y los colorados floristas. De este modo casi nominalmente es que Argentina participó en esta guerra cuando transcurrieron el penúltimo y último año de la contienda.

La Campaña Paraguaya

Wenceslao Robles, al mando de una tropa de 25.000 soldados y apoyado por la flota paraguaya que bajó por el río Paraguay ocupó la ciudad de Corrientes y luego se dirigió hacia las costas del río Uruguay. En mayo de 1865 las tropas paraguayas emprenden la campaña de Uruguayana: dos ejércitos paraguayos, tras la ocupación de Corrientes avanzaron hacia el sudeste, uno marchando por la orilla derecha del río Uruguay y otro por la orilla izquierda del mismo río; el primero, al mando del mayor Duarte, es vencido por las tropas argentinas en Yatay, otros 10.000 paraguayos a las órdenes de Antonio de la Cruz Estigarribia cruzaron el Paraná desde Encarnación y luego de cruzar el río Uruguay conquistaron San Francisco de Borja el 12 de junio de 1865, el 5 de agosto llegaron a Uruguayana ciudad en la cual las más numerosas tropas brasileñas y coloradas uruguayas sitiaron y derrotaron a los paraguayos el 16 de julio, allí los paraguayos se vieron obligados a rendirse a los brasileños, tras la rendición los soldados paraguayos o fueron masacrados o -los que se salvaron- fueron obligados a integrar un "ejército paraguayo" opuesto a Francisco Solano López.
Previamente Mitre estableció en la ciudad entrerriana de Concordia el cuartel general del Ejército Aliado. Estos hechos señalaron un cambio absoluto del curso de la guerra: precipitadamente las tropas paraguayas debieron abandonar la Mesopotamia y ponerse a la defensiva en la región paraguaya ubicada entre los ríos Paraná y Paraguay (el frente norte quedaba también prácticamente abandonado, lo que permitió cruentas razzias de los llamados insultantemente en guaraní con el nombre de "guaycurúes", mbayás, en especial los kadigüegodí, caduve o caduveo, aliados coyunturales de Brasil y armados entonces por Brasil. El sector noreste (los Campos de Vaquería) entre el río Ygurey y la baja cordillera de Igatemí fueron fácilmente ocupados por Brasil al tener que reconcentrarse las tropas paraguayas en el sur.
Las primeras líneas defensivas paraguayas ubicadas en el sur eran formidables (y muy conocidas por Brasil, ya que había participado en su construcción cuando existía una "cooperación" brasileño-paraguaya contra Argentina entre 1825-1852), motivo por el cual las fuerzas coaligadas de Brasil, Argentina y Uruguay optaron por realizar un rodeo a través de la región chaqueña hasta ingresar al territorio paraguayo en cercanías de la fortaleza de Humaitá.

Representación artística de la Batalla de Tuyutí (1876-1885 por Cándido López)



Tuyutí es la batalla más sangrienta en la historia de América del Sur, pintado por Cándido López


La campaña de Humaitá duró casi tres años: desde octubre de 1865 hasta la capitulación de la plaza de Humaitá en septiembre de 1868, (al capitular Humaitá las tropas argentinas rindieron honores de héroes a los combatientes paraguayos). Se libraron entonces, entre otras, las siguientes batallas: Corrales (última al sur del río Paraná, en tal batalla se frustró una contraofensiva paraguaya sobre territorio argentino), Estero Bellaco, Tuyutí (24 de mayo de 1866), Boquerón y Sauce, batallas en las cuales las fuerzas aliadas atacaron con poco resultado a las posiciones paraguayas, y la Batalla de Curuzú, en la cual las tropas brasileñas atacaron a una reducida guarnición paraguaya.

Niño soldado, "tambor" de la infantería argentina



Ejército brasileño en el campamento de Curuzú, Septiembre 20 de 1866, por Cándido López


El 12 de septiembre de 1866 el mariscal López se entrevistó en Yatayty Corá con Mitre en busca de un avenimiento pacífico pero la entrevista fue infructuosa debido a la absoluta oposición de Brasil a hacer una paz con el Paraguay sin una total rendición del mismo. Mitre, como el uruguayo Flores, se hallaba comprometido con Brasil por un Tratado Secreto, firmado el 1 de mayo de 1865, a no firmar por separado ningún tratado con Paraguay. No obstante, es sabido que copias de este "tratado secreto" ya circulaban por Europa por aquel entonces. La participación no declarada de Inglaterra fue fundamental para que esta conspiración "secreta" se llevara a cabo, en pos de destruir la competencia paraguaya en la industria textil y del algodón (Paraguay era el segundo productor y manufacturador de algodón en el mundo). De esta manera, Inglaterra logró deshacerse de la competencia.
El 22 de septiembre de 1866 ocurre la Batalla de Curupayty (o Curupaití), batalla en la cual las tropas paraguayas al mando de José Eduvigis Díaz infringieron una gran derrota a los aliados. La poderosa flota brasileña al mando del marqués de Tamandaré se había comprometido a demoler ("descangayar") con su artillería, desde el río Paraguay a las grandes fortificaciones paraguayas de Curupayty, tal acción brasileña no se realizó o se realizó ineficazmente, las tropas argentinas -creyendo ya desmantelada a la artillería paraguaya- avanzaron resuelta y casi desprevenidamente a campo traviesa, siendo prácticamente barridas por esa misma artillería a la que consideraban desbaratada (en esta acción muere nada menos que Domingo Fidel Sarmiento, el hijo del presidente argentino Domingo Faustino Sarmiento, junto a millares de sus compatriotas). Curupayty parece haber demorado un año las acciones de los aliados. Las fuerzas paraguayas al mando del general Bernardino Caballero trataron luego de contener el avance de los aliados en Itororó y Abay, pero fueron exterminadas. El mariscal López se atrincheró en las Lomas Valentinas, pero sufrió nueva derrota. Tras esto, y al ver casi aniquilado al ejército paraguayo, las tropas argentinas prácticamente abandonaron la guerra. De este modo es que sólo fuerzas brasileñas y algunos pocos contingentes uruguayos adeptos a Flores entraron en la ya indefensa (apenas si encontraron alguna resistencia) Asunción saqueándola y arrasándola. Los restos del ejército paraguayo se vieron forzados a retirarse hacia el noreste, estableciéndose efímeramente la población de Luque como segunda capital paraguaya.
Casi inmediatamente tras la ocupación brasileña de Asunción, el 15 de agosto de 1869 se formó en las ruinas de esta ciudad un "gobierno provisional" o Triunvirato impuesto por Brasil. Tal triunvirato estaba constituido por Cirilo Antonio Rivarola, Carlos Loizaga y José Antonio Bedoya como "gobernantes paraguayos". Los aliados tomaron Piribebuy (o Peribebuy), el último combate con alguna participación argentina. Luego de esto la ocupación brasileña fue retardada en Acosta Ñu por un ejército paraguayo formado por adolescentes y casi niños, los cuales fueron exterminados por el ejército de Brasil.
Así, en el penúltimo año de la Guerra de la Triple Alianza, el pueblo de Acosta Ñu fue sitiado por fuerzas provenientes de Brasil y el 15 de agosto de 1869 en la plaza principal, donde se encuentra la iglesia, ocurrió la sangrienta batalla final de Acosta Ñu, en donde niños y adolescentes armados de valor se encargaron de retrasar el avance del ejército brasileño hasta ser arrasados. La iglesia fue quemada al igual que los edificios principales y todos los documentos originales del establecimiento del 8 de marzo de 1636 fueron allí quemados por las tropas brasileñas.
Se conmemora en Paraguay ese acto de heroísmo honrando aquella juventud devastada, el Día del Niño todos los 16 de agosto.
El Museo Histórico "Comandante Pedro Caballero" expone objetos recuperados de la guerra contra la Triple Alianza y otros objetos antiguos de tiempos de la colonia.
El mariscal Francisco Solano López inició la más sacrificada campaña a través de la cordillera de Amambay, él junto a los escasos supervivientes se establecieron en Cerro Corá. El 14 de febrero de 1870, el ejército se retiró hasta Cerro Corá. Una columna brasileña despachada desde Concepción, al mando del general Correia da Câmara, se enfrenta el primero de marzo con el ejército de 200 hombres del Mariscal López. Fue herido de un lanzazo en el bajo vientre y de un sablazo en la frente. Auxiliado llega a orillas de casi las nacientes del río Aquidabán, donde fue alcanzado por las tropas al mando de Correa da Cámara, quienes le intimaron a la rendición. El Mariscal López se batió sable en mano hasta el final. Su última frase sigue siendo hasta la fecha una materia de controversia. Algunos historiadores señalan que dijo: «¡Muero por la Patria!» y otros: «¡Muero con la Patria!». Negándose a entregar su espada fue herido por otro soldado que lo ultimó de un tiro al corazón. Los historiadores que sostienen que las últimas palabras del Presidente Paraguayo fueron «¡Muero con la Patria!» lo hacen en base a la convicción de que éste pensaba que tras el término de la guerra las tierras del Paraguay iban a ser anexado al Brasil.
Según cuenta la historia, el mariscal Francisco Solano López antes de morir, intentó tragarse la bandera paraguaya, con la intención que los enemigos no se la llevaran como un trofeo.

Última edición por bikeman fecha: 04-03-2008 a las 22:32:23.
  Responder Con Cita