Ver Mensaje Individual
Antiguo 09-03-2008, 20:38:42   #15 (permalink)
Tomtec
The fighting naturalist
Avatar de Tomtec
 

Fecha de Ingreso: Jan 2008
Mensajes: 257
Agradecimientos dados: 7
Agradecimientos recibidos: 4
Online Status: Tomtec is offline
Predeterminado

Muy bueno el informe, eso sí un poquito sesgado para el lado del revisionismo... A mí siempre me interesó el tema pero en general siempre quedó en la carpeta de lecturas pendientes. Yo le tengo echado el ojo a un libro que salió hace poco, "Maldita guerra" del brasileño Francisco Doratioto (+600 págs!). Respecto al tema de la otra campana, les copio acá una entrevista a Doratioto que salíó en La Nación. Sí, ya sé que es el diario de los Mitre y que quieren hacerlo quedar bien a don Bartolo... me parece que se mandaron un moco feo comparando a Solano López con Hitler, pero también me parece un moco que la Presi le haya puesto el nombre de Solano a un regimiento de artillería argentino. Se imaginan un regimiento de tanques inglés con el nombre 'Erwin Rommel'?

En fin, acá está la entrevista. La nota completa está acá (LANACION.com)

-----------------------------------------

Doratioto "por supuesto" que ya estaba al tanto de los dichos de Cristina Kirchner sobre Solano López cuando LA NACION lo llamó a Ginebra, Suiza, para consultarlo.
"Es una declaración espantosa", dijo el académico. "Habría que definir qué es patriota, pero cualquier historiador que haya investigado sobre Paraguay -y en la Argentina hay varios- o sobre la supuesta influencia británica en la Guerra del Paraguay, incluso cualquier estudiante de historia sabe que no hubo ninguna triple traición. Es una interpretación muy equivocada. En un principio fue equivocada pero honesta. Hace 30 o 40 años tenían documentación parcial. Hoy el que sostiene estas cosas o está muy mal informado o tiene segundas intenciones, que no es lo que pretende el conocimiento histórico".
-¿Qué aportó su investigación?
-El enfoque central es que nosotros, Brasil, Uruguay y la Argentina, no fuimos víctimas del imperialismo internacional. Fueron circunstancias regionales. Las luchas políticas internas tenían como eje la consolidación de los estados nacionales de la cuenca del Plata. Yo descubrí en el archivo paraguayo, por ejemplo, una carta del entonces ministro plenipotenciario de Inglaterra en Buenos Aires (no había embajador), de diciembre de 1864, dirigida al canciller de Paraguay, en la que el representante inglés se mostraba preocupado por la tensión política que existía entre la Argentina, Paraguay y Brasil y ofrecía sus recursos particulares. Escribía eso porque sabía del pensamiento de su gobierno. No iba a ir en contra de su gobierno. Un diplomático que procede así no está buscando una guerra, busca evitarla.
-La corriente revisionista dice que Paraguay era el país más desarrollado de América del Sur, con fundiciones de hierro, ferrocarriles, flota mercante, líneas telegráficas, fábricas textiles
-A mí también me lo enseñaron cuando era estudiante de historia en Brasil, pero cuando me puse a investigar para la maestría descubrí que no era verdad. No había tal industrialización paraguaya. Sí existían algunas iniciativas. Los revisionistas dicen, por ejemplo, que Paraguay tuvo el primer ferrocarril de América del Sur. No es cierto. Antes hubo un ferrocarril en Chile, después hubo uno en Brasil
-¿De dónde surge esa versión?
-Es una invención de los revisionistas paraguayos de comienzos del siglo XX que después fue repetida incansablemente. Ahí cabe la frase de Goebbels, el ministro de propaganda de Hitler, cuando decía que una mentira muy repetida se volvía una verdad incluso para el propio autor de la mentira. Nunca existió esa edad de oro del Paraguay. Los historiadores argentinos ya lo estudiaron y hay varios libros publicados. En los medios especializados y el mundo académico ya no se insiste con esto, en todo caso lo dicen periodistas que no están bien informados y algún que otro político.
-Sostienen que Solano López fue el único que se le plantó al Imperio Británico.
-Tampoco es verdad. Paraguay no tenía un servicio diplomático. Tenía un cónsul en Buenos Aires, un ministro en París y un cónsul más en Europa. Entonces las compras del Paraguay, no sólo de tipo militar, también el ferrocarril -construido por ingenieros británicos- y el material ferroviario, el telégrafo, todo eso, fue hecho por una empresa británica llamada Blygh and Company, que tenía la representación de Paraguay en Europa. Había sido contratada por el propio Solano López en su viaje de finales de 1850. Los británicos tenían muy buenas relaciones con Solano López.
-Los revisionistas afirman que el financiamiento de la guerra fue hecho por banqueros británicos. Eso probaría que Inglaterra promovió la guerra.
-Un historiador argentino, León Pomer, publicó un libro titulado La guerra del Paraguay, gran negocio , en el que defendía la idea de que Inglaterra era el origen de la guerra. Yo lo entrevisté en Brasil a Pomer. El sostenía que no había sido el gobierno inglés sino los banqueros británicos quienes la habían financiado.
-¿Y eso no es cierto?
-Parcialmente. Por el lado de Brasil alrededor del 12% de los gastos fue financiado por préstamos externos. Los demás gastos fueron por impuestos a la población o con recursos propios. En la Argentina pudo haber sido un poco más, pero no fueron los préstamos la mayor fuente de financiamiento de la guerra. Un banquero otorga préstamos para ganar plata, no para hacer política. Entonces, si usted tiene una guerra de tres países que sumados tenían diez millones de habitantes, contra un país aislado, sin salida al mar, con 480 mil habitantes o menos, que no tenía cómo recibir armamento, sin marina, en una época en la que los países no pagaban los préstamos cuando cambiaban los gobiernos, ¿como banquero le iba a prestar a la Triple Alianza o al Paraguay? Los préstamos no prueban que Inglaterra tenía interés en la guerra, prueban que los banqueros ingleses tenían interés en prestar plata a quien después pudiera devolverla.
-Algunos autores le atribuyen importancia al tema del mercado del algodón, ¿qué significa para usted la coincidencia de que la Guerra de Secesión termina en Estados Unidos en 1865, el mismo año en el que comienza la Guerra del Paraguay?
-Hay un estudio de Thomas Whigham, prestigioso historiador norteamericano especialista en Paraguay, que demuestra que, durante la Guerra de la Secesión, Inglaterra ya importaba algodón de Egipto, no venía más del sur de los Estados Unidos. No había interés en el algodón de Paraguay, que en ese momento no producía para exportar. Es otro mito que se repite y se repite.
-¿Cuál es en definitiva su apreciación sobre Solano López?
-Es una figura polémica. Todos los dictadores del siglo XX buscaron legitimarse presentando dictadores del siglo XIX como paradigmas. Yo creo que Solano López no es un paradigma de progreso, de lucha contra el imperialismo ni un constructor de sociedades modernas. Pero fue un hombre que para su época tuvo su valor. Por ejemplo, no aceptó rendirse, luchó hasta la muerte, y eso hay que ponderarlo. Si fue bueno o no para el Paraguay es otra cuestión. Hay paraguayos que piensan que sí y paraguayos que piensan que no. Los que no estaban de acuerdo fueron perseguidos durante la dictadura de Stroessner. Un profesor que hablase en contra de Solano López podía ir a prisión o incluso al exilio. Si buscamos construir una integración regional, la apología de los dictadores del pasado no es el mejor camino.
-¿Y qué piensa usted que debería hacerse con los nombres y la historia? Se lo pregunto por la decisión de ponerle el nombre de Solano López a una unidad del Ejército Argentino.
-No imagino al presidente Putin poniendo a una unidad militar rusa el nombre de Napoleón Bonaparte. El tema de los nombres debe ser discutido por los argentinos. Supongo que usted no vio una unidad militar paraguaya que se llame Bartolomé Mitre.
-¿Cómo es visto hoy Solano López en Brasil?
-En los años 70 y 80 hubo una gran penetración de la visión revisionista. Pomer fue traducido al portugués y hubo un periodista que publicó un trabajo que hasta hoy es leído en la secundaria. Si usted va a los estados más alejados, donde tal vez haya menos información, en la secundaria encuentra libros y profesores que repiten esa visión, que en general ha sido superada. Lo que persiste es más por motivos ideológicos.
-¿Y el gobierno de Lula?
- En Brasil la historia es historia, no como en la cuenca del Plata donde todavía se utiliza la historia para el combate político presente.
-¿En Paraguay?
-Algunos historiadores e intelectuales que van contra la corriente son verdaderos héroes. "Solano López -sostienen- nos metió en una guerra que fue un desastre para nosotros". Porque hay que recordar que Solano López atacó Corrientes, no fue Mitre el que atacó al Paraguay. Solano López atacó el Mato Grosso, no fue el Imperio el que atacó Asunción. Pero decir eso en Paraguay hasta hace algunos años era muy difícil. Hoy hay historiadores muy serios que trabajan en esa línea, pero hay intereses políticos y sectoriales muy fuertes. Y ahora, frente a esta declaración de Argentina dicen: "vieron que teníamos razón".
- ¿Y en Uruguay?
-El revisionismo argentino -y también, sobre todo, el uruguayo- es un nacionalismo de izquierda, que pone énfasis en Solano López como héroe antiimperialista. Y el revisionismo paraguayo es un nacionalismo de derecha, que busca legitimar a un dictador en el poder como Stroessner. Un raro encuentro con el mismo ídolo.
-¿A qué lo atribuye?
- A la instrumentalización política del pasado en el presente. En la Argentina eso se ve con el nacionalismo de Perón, la figura del político fuerte que hace la historia, que avanza en contra de grandes obstáculos en favor de su pueblo, en la lucha libertadora contra el imperialismo. En todos nuestros países tiene cierto arraigo el discurso de que los problemas políticos no son de nuestra responsabilidad, sino de responsabilidad externa. Y entonces presentamos a Solano López también como víctima. Al final, nadie, o el Imperio Británico, es el responsable.
__________________
Dr. Stephen Maturin: Mr. Blakeney, it would appear that you have the makings of a naturalist.
Midshipman Blakeney: Well, sir, perhaps I could combine them to be a sort of... fighting naturalist, like you, sir.
Dr. Stephen Maturin: They don't combine too well, I find.
  Responder Con Cita