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Historicos Chinos, franceses, romanos, celtas... todos combaten aca!

Ignacio Pons
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Antiguo 04-03-2008, 22:13:59   #1 (permalink)
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Predeterminado La Guerra de la Triple Alianza (Guerra contra el Paraguay)

Parte 1

Guerra de la Triple Alianza



Guerra de la Triple Alianza
Mapa que señala parte de los territorios litigados (falta el área de Misiones) y los sitios de las principales batallas.Fecha1865–1870LugarSudaméricaResultadoTriunfo aliado y tratados de paz y límites favorables al Brasil y a la Argentina.ConflictoDisputa hegemónica por la supremacía en la Cuenca del PlataCasus
belliCaptura del buque brasileño Marquês de Olinda y toma de la ciudad argentina de Corrientes por parte de tropas paraguayas.Beligerantes
República del Paraguay
Imperio del Brasil

República Argentina

República Oriental del UruguayFuerzas en combateEjército de ParaguayEjército Argentino
Armada Argentina
Ejército de Brasil
Marina de Brasil
Fuerzas Armadas del Uruguay
"Soldado paraguayo ante el cadáver de su hijo", óleo de José Ignacio Garmendia (1841–1925).


La Guerra de la Triple Alianza (1865-1870), llamada por los paraguayos Guerra Grande, por los brasileños Guerra do Paraguai y por los uruguayos y argentinos Guerra del Paraguay, fue la guerra en la cual la "Triple Alianza" -una coalición conformada por Brasil, Uruguay y Argentina- luchó militarmente con el Paraguay. Existen varias teorías respecto de los detonantes de la guerra. En esencia, el revisionismo argentino y la visión tradicional paraguaya atribuyen un rol preponderante a los intereses del Imperio Británico[1] [2] . La vision alternativa pone el acento en la agresiva política del mariscal Solano López respecto de los asuntos rioplatenses. Comenzó a fines de 1864 con las acciones bélicas entre Brasil y Paraguay, por esto recién a partir de 1865 puede hablarse de "Guerra de la Triple Alianza".



Desarrollo

En el periodo post-independencia de América, el Paraguay, que junto con la Argentina, fue el primer país Latinoamericano en independizarse, (acontecimiento acaecido el 14 de mayo de 1811) se enfrascó en un duro régimen dictatorial liderado más de treinta años por el Doctor Gaspar Rodríguez de Francia, intelectual paraguayo, considerado como una de las personas más ilustres de América del Sur, pero a su vez, conocido por su gran despotismo y tiranía. Al final de su mandato, el país pudo romper décadas de auto-aislacionísmo y reabrir sus fronteras con sus vecinos. El resultado de más de treinta años de encierro, aunque para muchos parezca paradójico, fue la construcción de los cimientos para que, en las dos décadas siguientes, el país se convierta en uno de los más florescientes de América. A la muerte de Francia, sucedió Carlos Antonio López; y este impulsó notablemente el desarrollo socio-económico de su patria. Las relaciones internacionales nacieron con rapidez, los productos distintivos del Paraguay, como el tabaco guaraní, la yerba mate (conocida como "stevia", de nombre científico "illex paraguayensis") y el muy apreciado algodón paraguayo recorrían Europa y otras partes del Globo. La primera Línea Ferroviaria, los primeros telégrafos y la primera fundición de hierro de toda Sudamérica eran instalados en las ciudades de Asunción e Ybycu'i, mientras que el primer buque hecho en Latinoamérica y uno de los primeros del continente, el "Yporâ", con una fornida coraza de acero, era botado en los astilleros de Asunción. Semanas antes de la muerte de Carlos Antonio López, el Paraguay era un país sin desempleados. La educación era obligatoria y gratuita con casi 30.000 niños en las escuelas (resultado obtenido en menos de 15 años). Las industrias textiles, siderúrgicas y de la construcción empezaban a dar sus primeros pasos, favorecidas por las políticas proteccionístas implementadas en su favor. Todo indicaba que el Paraguay se convertiría en un punto de referencia en la economía de los países del Nuevo Mundo. Carlos Antonio López redactó un pliegue constitucional con el cual designaba a su hijo, el brigadier Francisco Solano López, presidente provisorio, siendo obligatoria la convocatoria de una Asamblea Constituyente para la formación de un nuevo gabinete. Las últimas palabras del padre al hijo fueron: "Nunca olvide Usted que la pluma es siempre más sabia y siempre resuelve mejor los problemas que la espada. Así pués, úsela con bravura pués con ella jamás le faltará la razón..." El 5 de septiembre de 1862 fallecía uno de los máximos estadistas del Continente, hombre injustamente desconocido por la Historia Universal. En Noviembre del mismo año, la Asamblea Constituyente resuelve nombrar a Francisco Solano López como presidente del Paraguay, siendo ascendido al rango de Mariscal.
Como "Guerra de la Triple Alianza" el conflicto se desencadenó cuando el Mariscal Francisco Solano López, presidente del Paraguay, decidió acudir en ayuda del gobierno ejercido por el Partido Blanco (o Nacional) del Uruguay, en guerra civil contra el Partido Colorado, apoyado militarmente por Brasil. Solano López solicitó al presidente argentino Bartolomé Mitre, el permiso para que sus tropas atravesaran la provincia de Corrientes rumbo al Uruguay para colaborar en la Defensa de Paysandú. Mitre negó tal permiso, puesto que permitir que tropas beligerantes atravesaran por su territorio hubiese constituido un abandono de la posición hasta entonces neutral de la Argentina, y porque simpatizaba con el Partido Colorado del Uruguay. Ante la negativa mitrista, tropas paraguayas ocuparon la provincia argentina de Corrientes, lo cual forzó el ingreso de la Argentina en la guerra y su alianza con Brasil, aunque la entrada en el conflicto era impopular en Argentina (de modo que gran parte de las tropas enviadas lo fueron forzadamente y estaban compuestas en gran medida por hombres de origen africano semiesclavizados, esto explica por qué uno de los motes que recibieron estas tropas fuera el de "cambas"). Brasil se favoreció entonces con la entrada de un nuevo aliado en la conflagración. La financiación de la guerra la obtuvieron mediante las casas de empréstitos británicos, que veían conveniente el conflicto contra Paraguay, uno de los pocos países que no había caído en su tutela económica, el proteccionismo le produjo al Paraguay un gran desarrollo económico en comparación con otros estados sudamericanos.
La guerra terminó —en el combate de Cerro Corá— con una derrota total de Paraguay, que conllevó incluso un desastre demográfico: la población del país, aproximadamente 1.525.000 personas antes de la guerra, fue reducida a unos 221.000 luego de ella (1871), de los que solamente unos 28.000 eran hombres. Según otras fuentes, murieron cinco sextas partes de su población. Otros historiadores, como el argentino Felipe Pigna, amplían estas cifras a 1.300.000 habitantes antes de la guerra, quedando reducida a 300.000 después de la misma, la mayoría sólo niños y mujeres[3] .
Paraguay perdió gran parte de su territorio (160 mil km²) y fue obligado a pagar una abultada indemnización de guerra: el préstamo de 200.000 £ recibido de Inglaterra debió saldarse con refinanciaciones llevando la suma a 3.220.000 £.

Última edición por bikeman fecha: 04-03-2008 a las 22:31:47.
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Predeterminado

Parte 2
Guerra de la Triple Alianza
Antecedentes


Voluntarios brasileños.



La instalación de los portugueses en el Brasil significó conflictos con España que no pudieron ser resueltos con los tratados entre los dos estados ibéricos (Tratado de Utrecht, Tratado de Madrid, Tratado de San Ildefonso o de Permuta, etc.). Si en el siglo XVI la provincia o gobierno del Paraguay tenía directa salida al Océano Atlántico a través de los territorios de La Guayra o La Pinería y de Ybiazá o La Vera, esto es, territorios que corresponden actualmente a los estados brasileños de Paraná y Santa Catarina, el periodo llamado de Unión de las Coronas durante el siglo XVII lejos estuvo de servir para reducir el conflicto en la región: los lusobrasileños arreciaron sus "malocas" esclavistas de bandeirantes y mamelucos al abrigo de la obligada pasividad de las autoridades españolas.
En esa época los bandeirantes destruyen las poblaciones españolas de San Vicente de Ybiazá, Ontiveros, Villa Rica del Espíritu Santo I, Ciudad Real del Guayra y las reducciones de San Ignacio I, Loreto, Santa María del Iguazú, etc. La expansión lusobrasileña no se detuvo en La Guayra y en La Vera sino que alcanzó al curso alto del río Paraguay tras la destrucción de la ciudad de Santiago de Jerez y las misiones del Itatín en el valle del río Mbotetey (llamado actualmente Miranda por los brasileños). Los tratados de límites entre las posesiones españolas y portuguesas fueron un intento para frenar el expansionismo del Brasil portugués (y luego del estado brasileño) pero los brasileños consideraban que los accidentes geográficos que servirían de fronteras eran muy distintos de los considerados por los hispánicos. Un ejemplo de esto —y muy concerniente a Paraguay— era el río Ygurey: la opinión española —y luego la paraguaya— por muy fundadas razones consideraba que el río Ygurey era el que los brasileños llamaban y llaman Vacaria (en su curso superior) e Ivinheima en su curso inferior; por lo contrario, los brasileños llamaban y llaman "Ygurey" (o "Igureí") al pequeño río que corre mucho más al sur y que los guaraníes e hispanos llamaron y llaman Carapá. En cuanto a los límites paraguayo-brasileños en el Chaco Boreal, Paraguay reivindicaba la frontera del río Yaurú o, por lo menos luego en una actitud de intención conciliatoria con Brasil, la del llamado río Negro que afluye desde el noroeste al río Paraguay al norte de la Bahía Negra.

Prisioneros paraguayos.


De este modo, al producirse la declaración de independencia paraguaya en 1811 los límites del Paraguay con el Brasil eran por el noroeste el Ygurey propiamente dicho, es decir el gran afluente del río Paraná y al noreste el río Blanco que desemboca en el río Paraguay casi frente al Fuerte Olimpo. Más aún, Paraguay mantenía por motivos históricos y poblacionales que su jurisdicción hacia el oeste abarcaba zonas del actual estado brasileño de Paraná.
Al inicio del período de la independencia respecto al Reino de España nuevamente arreciaron las incursiones brasileñas, aunque estas se atenuaron durante el gobierno de José Gaspar Rodríguez de Francia por dos motivos principales: una política económica del Paraguay que era favorable al Brasil (apertura de zonas francas en Itapúa y en Fuerte Fuerte Olimpo) y una alianza de hecho contra el afianzamiento de Rosas en Argentina, tras la guerra que las Provincias Unidas del Río de la Plata libraron con Brasil (véase Guerra del Brasil). Sin embargo, al ser derrocado Rosas en 1852 las alianzas brasileñas se revirtieron y se acentuó la presión del Imperio de Brasil para que la república paraguaya aceptara los límites pretendidos por el estado brasileño. Un efímero intento de conciliación fue la declaración de una zona neutral, cuya delimitación debía hacerse por vías pacíficas. Empero, hacia inicios de los años 1860 las incursiones brasileñas volvieron a incrementarse y el pacto fue violado por Brasil al fundar el fuerte Dourados al sur del río Ygurey.
Ante esto el estado paraguayo protestó pero trató de evitar una reacción bélica, en realidad hasta 1864 lo que intentó el estado paraguayo fue incrementar su poderío militar y su influencia en el Cono Sur. El intento de incrementar la influencia en el área sería uno de los motivos de fricción con el gobierno de Buenos Aires. Sin embargo, las situación fue precipitada nuevamente por el Imperio de Brasil cuando facilitó el derrocamiento del legítimo presidente de Uruguay, Bernardo Prudencio Berro y sus inmediatos sucesores. En efecto, bajo pretexto de abigeato, a inicios de 1864 el Imperio de Brasil conminó al presidente uruguayo Atanasio Aguirre (del partido nacional uruguayo) a que efectuara -imposibles- resarcimientos al Brasil. El llamado abigeato habría ocurrido en un sector de territorio (entre los ríos río Ibicuy y Cuareim) que había sido entregado al Imperio del Brasil por el autodenominado Gobierno de la Defensa de Montevideo en 1851, si bien nunca hasta entonces refrendados por los gobiernos blancos de la R.O.U.. Ante esto, en abril de 1864 Francisco Solano López se ofreció como mediador, oferta que fue despreciada por el estado brasileño. Hasta que el 4 de agosto de 1864, el ministro brasileño Jose Antonio Saraiva, envió un ultimatum al gobierno uruguayo de Anastasio Aguirre amenazando con represalias por desatender las demandas planteadas anteriormente por el Brasil.
Por este motivo, el 30 de agosto de 1864 el gobierno paraguayo realizo una vigorosa protesta - conocida como Protesta del 30 de agosto- ante el ministro residente en Asunción, Cesar Sauvan Vianna de Lima, en donde afirmaba que el Brasil actuo en contra de lo establecido en el Tratado del 25 de diciembre de 1850, y que consideraría "casus belli" la ocupación militar del Uruguay; mencionando también que dicha acción atentaría contra el equilibrio de los estados de la cuenca del Río de la Plata.
Sin embargo, el 12 de octubre, el general brasileño Jose Luis Mena Barreto, con 12.000 hombres, se apoderó de la ciudad de Melo, en el Uruguay. Luego, entre el 9 y 10 de noviembre, el mariscal Francisco Solano López recibió la noticia de la efectiva ocupación militar del Uruguay y ordenó el 11 de noviembre de 1864 la captura del Marquês de Olinda, buque mercante brasileño que hacía regularmente el servicio de cargas y pasajeros entre Brasil y Corumbá. Al día siguiente el vapor paraguayo Tacuarí apresó al navío brasileño, que subía por el río Paraguay llevando a bordo al coronel Frederico Carneiro de Campos, recientemente nombrado presidente de la provincia del Mato Grosso, quien fue hecho prisionero. La guerra abierta había comenzado.
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Antiguo 04-03-2008, 22:18:11   #3 (permalink)
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Parte 3
Guerra de la Triple Alianza

Desarrollo de las acciones bélicas
La guerra tuvo dos fases muy diferenciadas; la primera etapa la del Frente del Mato Grosso -que duró un año y estuvo caracterizada casi en su totalidad por el enfrentamiento entre Paraguay y Brasil- inicialmente favorable a Paraguay: las fuerzas paraguayas, siguiendo las líneas del río Paraguay y del camino de Nioaque (o Nibolaque) y el Mbotetey (o río Miranda) desalojaron a las brasileñas de las fortalezas de Coimbra, Alburquerque, Corumbá, Miranda, Dorados y, ya a inicios de 1865, Coxim avanzando luego de modo convergente hacia Cuyabá. Pero, dada la enorme extensión del territorio brasileño, pese a sus victorias Paraguay no podía lograr una acción decisiva. Es entonces que Francisco Solano López reclama a quien era entonces presidente de Argentina (el general Bartolomé Mitre) el permiso para que las tropas paraguayas pudieran avanzar por territorio argentino hacia el territorio uruguayo en donde, liberando a Uruguay de los brasileños, esperaba López encontrar un aliado y un lugar de gran importancia estratégica (una salida al mar). Mitre no accedió a lo demandado por López por dos motivos; uno era obvio: si Argentina permitía el paso de tropas de un estado beligerante en esta guerra, quedaba involucrada directamente en ella; el otro motivo era la antigua relación de afinidades entre Mitre y el jefe del partido colorado uruguayo Venancio Flores, enemigo declarado de López.
Es así que López da un paso fatídico: el 14 de marzo de 1865 rompe relaciones con Argentina y en abril de ese año inicia la campaña contra Argentina; las tropas paraguayas capturan barcos argentinos en el río Paraná y ocupan la provincia argentina de Corrientes. Al mando de estas operaciones se encontraban los generales paraguayos Wenceslao Robles y Francisco Isidoro Resquín. La declaración de guerra fue ocultada por Mitre unas semanas a fin de cohesionar a su alrededor a las provincias argentinas y a algunos caudillos (como Justo José de Urquiza) que consideraban, con toda justicia, fratricida una guerra entre Argentina y Paraguay. Sin embargo, enardeció los ánimos argentinos la noticia de que algunas mujeres correntinas habían sido raptadas y llevadas a Paraguay; con todo, hubo en casi toda Argentina una oposición a participar en esta guerra, hasta el punto que gran parte de los soldados enviados eran de orígenes africanos semiesclavizados, los llamados "cambás" por la población paraguaya.



Rechazo argentino a la guerra


Los ejemplos del rechazo argentino a luchar contra Paraguay abundan. Entre ellos se destacan la Sublevación de Basualdo, ocurrida en julio de 1865, en la cual ocho mil soldados argentinos se niegan a luchar contra Paraguay; en esa ocasión el gobierno central se abstuvo de represalias contra los sublevados los cuales se dispersaron por diferentes zonas de Argentina. A la precedente le siguió la Sublevación de Toledo (noviembre de 1865) que ya fue duramente reprimida con el auxilio de tropas brasileñas y floristas. En noviembre de 1866 se produjo la rebelión de la provincia de Mendoza, el 10 de diciembre se lanzó la Proclama Felipe Varela:
¡Argentinos! El pabellón de mayo que radiante de gloria flameó victorioso desde los Andes hasta Ayacucho, y que en la desgraciada jornada de Pavón cayó fatalmente en las ineptas y febrinas manos del caudillo Mitre, ha sido cobardemente arrastrado por los fangales de Estero Bellaco, Tuyuty, Curuzú y Curupayty. (...)¡Abajo los traidores de la Patria! ¡Abajo los mercaderes de las cruces de Uruguayana, a precio de oro, de lágrimas y de sangre argentina y oriental! Nuestro programa es la práctica estricta de la constitución jurada, del orden común, la paz y la amistad con el Paraguay, y la unión con las demás repúblicas americanas.
¡Compatriotas nacionalistas! El campo de la lid nos mostrará el enemigo. Allí los invita a recoger los laureles del triunfo o la muerte, vuestro jefe y amigo.
Manifiesto de Felipe Varela
que prontamente extendió la rebelión a las provincias argentinas de San Luis, San Juan y La Rioja. Distraído en la represión de estas rebeliones, Mitre y sus subalternos recién pudieron regresar a la contienda en Paraguay hacia julio de 1867. Sin embargo, en julio de 1867 la impopularidad en Argentina de la guerra contra el Paraguay provocó la rebelión de la provincia de Santa Fe. En 1868, a la vista de las matanzas que sufría la población paraguaya, estalló en la provincia de Corrientes una nueva rebelión argentina contra esta guerra, de modo que, de los 25.000 combatientes argentinos de 1866, solo aproximadamente el 10% continuaba en 1869, siendo en su mayoría los llamados forzados "cambás". Ya al concluir esta guerra, que alzó varias reconocidas voces argentinas en su contra (por ejemplo, las de Carlos Guido Spano, José Hernández y Juan Bautista Alberdi -quien escribió un extenso libro ad hoc titulado El crimen de la guerra-), se produjo otra rebelión que tenía entre sus motivos el rechazo a la guerra del Paraguay: en abril de 1870 la población entrerriana se sumó mayoritariamente a la rebelión liderada por Ricardo López Jordán, rebelión que fue aplastada por las tropas que obedecían a los brasileños, Mitre (aunque ya oficiara como presidente Sarmiento) y los colorados floristas. De este modo casi nominalmente es que Argentina participó en esta guerra cuando transcurrieron el penúltimo y último año de la contienda.

La Campaña Paraguaya

Wenceslao Robles, al mando de una tropa de 25.000 soldados y apoyado por la flota paraguaya que bajó por el río Paraguay ocupó la ciudad de Corrientes y luego se dirigió hacia las costas del río Uruguay. En mayo de 1865 las tropas paraguayas emprenden la campaña de Uruguayana: dos ejércitos paraguayos, tras la ocupación de Corrientes avanzaron hacia el sudeste, uno marchando por la orilla derecha del río Uruguay y otro por la orilla izquierda del mismo río; el primero, al mando del mayor Duarte, es vencido por las tropas argentinas en Yatay, otros 10.000 paraguayos a las órdenes de Antonio de la Cruz Estigarribia cruzaron el Paraná desde Encarnación y luego de cruzar el río Uruguay conquistaron San Francisco de Borja el 12 de junio de 1865, el 5 de agosto llegaron a Uruguayana ciudad en la cual las más numerosas tropas brasileñas y coloradas uruguayas sitiaron y derrotaron a los paraguayos el 16 de julio, allí los paraguayos se vieron obligados a rendirse a los brasileños, tras la rendición los soldados paraguayos o fueron masacrados o -los que se salvaron- fueron obligados a integrar un "ejército paraguayo" opuesto a Francisco Solano López.
Previamente Mitre estableció en la ciudad entrerriana de Concordia el cuartel general del Ejército Aliado. Estos hechos señalaron un cambio absoluto del curso de la guerra: precipitadamente las tropas paraguayas debieron abandonar la Mesopotamia y ponerse a la defensiva en la región paraguaya ubicada entre los ríos Paraná y Paraguay (el frente norte quedaba también prácticamente abandonado, lo que permitió cruentas razzias de los llamados insultantemente en guaraní con el nombre de "guaycurúes", mbayás, en especial los kadigüegodí, caduve o caduveo, aliados coyunturales de Brasil y armados entonces por Brasil. El sector noreste (los Campos de Vaquería) entre el río Ygurey y la baja cordillera de Igatemí fueron fácilmente ocupados por Brasil al tener que reconcentrarse las tropas paraguayas en el sur.
Las primeras líneas defensivas paraguayas ubicadas en el sur eran formidables (y muy conocidas por Brasil, ya que había participado en su construcción cuando existía una "cooperación" brasileño-paraguaya contra Argentina entre 1825-1852), motivo por el cual las fuerzas coaligadas de Brasil, Argentina y Uruguay optaron por realizar un rodeo a través de la región chaqueña hasta ingresar al territorio paraguayo en cercanías de la fortaleza de Humaitá.

Representación artística de la Batalla de Tuyutí (1876-1885 por Cándido López)



Tuyutí es la batalla más sangrienta en la historia de América del Sur, pintado por Cándido López


La campaña de Humaitá duró casi tres años: desde octubre de 1865 hasta la capitulación de la plaza de Humaitá en septiembre de 1868, (al capitular Humaitá las tropas argentinas rindieron honores de héroes a los combatientes paraguayos). Se libraron entonces, entre otras, las siguientes batallas: Corrales (última al sur del río Paraná, en tal batalla se frustró una contraofensiva paraguaya sobre territorio argentino), Estero Bellaco, Tuyutí (24 de mayo de 1866), Boquerón y Sauce, batallas en las cuales las fuerzas aliadas atacaron con poco resultado a las posiciones paraguayas, y la Batalla de Curuzú, en la cual las tropas brasileñas atacaron a una reducida guarnición paraguaya.

Niño soldado, "tambor" de la infantería argentina



Ejército brasileño en el campamento de Curuzú, Septiembre 20 de 1866, por Cándido López


El 12 de septiembre de 1866 el mariscal López se entrevistó en Yatayty Corá con Mitre en busca de un avenimiento pacífico pero la entrevista fue infructuosa debido a la absoluta oposición de Brasil a hacer una paz con el Paraguay sin una total rendición del mismo. Mitre, como el uruguayo Flores, se hallaba comprometido con Brasil por un Tratado Secreto, firmado el 1 de mayo de 1865, a no firmar por separado ningún tratado con Paraguay. No obstante, es sabido que copias de este "tratado secreto" ya circulaban por Europa por aquel entonces. La participación no declarada de Inglaterra fue fundamental para que esta conspiración "secreta" se llevara a cabo, en pos de destruir la competencia paraguaya en la industria textil y del algodón (Paraguay era el segundo productor y manufacturador de algodón en el mundo). De esta manera, Inglaterra logró deshacerse de la competencia.
El 22 de septiembre de 1866 ocurre la Batalla de Curupayty (o Curupaití), batalla en la cual las tropas paraguayas al mando de José Eduvigis Díaz infringieron una gran derrota a los aliados. La poderosa flota brasileña al mando del marqués de Tamandaré se había comprometido a demoler ("descangayar") con su artillería, desde el río Paraguay a las grandes fortificaciones paraguayas de Curupayty, tal acción brasileña no se realizó o se realizó ineficazmente, las tropas argentinas -creyendo ya desmantelada a la artillería paraguaya- avanzaron resuelta y casi desprevenidamente a campo traviesa, siendo prácticamente barridas por esa misma artillería a la que consideraban desbaratada (en esta acción muere nada menos que Domingo Fidel Sarmiento, el hijo del presidente argentino Domingo Faustino Sarmiento, junto a millares de sus compatriotas). Curupayty parece haber demorado un año las acciones de los aliados. Las fuerzas paraguayas al mando del general Bernardino Caballero trataron luego de contener el avance de los aliados en Itororó y Abay, pero fueron exterminadas. El mariscal López se atrincheró en las Lomas Valentinas, pero sufrió nueva derrota. Tras esto, y al ver casi aniquilado al ejército paraguayo, las tropas argentinas prácticamente abandonaron la guerra. De este modo es que sólo fuerzas brasileñas y algunos pocos contingentes uruguayos adeptos a Flores entraron en la ya indefensa (apenas si encontraron alguna resistencia) Asunción saqueándola y arrasándola. Los restos del ejército paraguayo se vieron forzados a retirarse hacia el noreste, estableciéndose efímeramente la población de Luque como segunda capital paraguaya.
Casi inmediatamente tras la ocupación brasileña de Asunción, el 15 de agosto de 1869 se formó en las ruinas de esta ciudad un "gobierno provisional" o Triunvirato impuesto por Brasil. Tal triunvirato estaba constituido por Cirilo Antonio Rivarola, Carlos Loizaga y José Antonio Bedoya como "gobernantes paraguayos". Los aliados tomaron Piribebuy (o Peribebuy), el último combate con alguna participación argentina. Luego de esto la ocupación brasileña fue retardada en Acosta Ñu por un ejército paraguayo formado por adolescentes y casi niños, los cuales fueron exterminados por el ejército de Brasil.
Así, en el penúltimo año de la Guerra de la Triple Alianza, el pueblo de Acosta Ñu fue sitiado por fuerzas provenientes de Brasil y el 15 de agosto de 1869 en la plaza principal, donde se encuentra la iglesia, ocurrió la sangrienta batalla final de Acosta Ñu, en donde niños y adolescentes armados de valor se encargaron de retrasar el avance del ejército brasileño hasta ser arrasados. La iglesia fue quemada al igual que los edificios principales y todos los documentos originales del establecimiento del 8 de marzo de 1636 fueron allí quemados por las tropas brasileñas.
Se conmemora en Paraguay ese acto de heroísmo honrando aquella juventud devastada, el Día del Niño todos los 16 de agosto.
El Museo Histórico "Comandante Pedro Caballero" expone objetos recuperados de la guerra contra la Triple Alianza y otros objetos antiguos de tiempos de la colonia.
El mariscal Francisco Solano López inició la más sacrificada campaña a través de la cordillera de Amambay, él junto a los escasos supervivientes se establecieron en Cerro Corá. El 14 de febrero de 1870, el ejército se retiró hasta Cerro Corá. Una columna brasileña despachada desde Concepción, al mando del general Correia da Câmara, se enfrenta el primero de marzo con el ejército de 200 hombres del Mariscal López. Fue herido de un lanzazo en el bajo vientre y de un sablazo en la frente. Auxiliado llega a orillas de casi las nacientes del río Aquidabán, donde fue alcanzado por las tropas al mando de Correa da Cámara, quienes le intimaron a la rendición. El Mariscal López se batió sable en mano hasta el final. Su última frase sigue siendo hasta la fecha una materia de controversia. Algunos historiadores señalan que dijo: «¡Muero por la Patria!» y otros: «¡Muero con la Patria!». Negándose a entregar su espada fue herido por otro soldado que lo ultimó de un tiro al corazón. Los historiadores que sostienen que las últimas palabras del Presidente Paraguayo fueron «¡Muero con la Patria!» lo hacen en base a la convicción de que éste pensaba que tras el término de la guerra las tierras del Paraguay iban a ser anexado al Brasil.
Según cuenta la historia, el mariscal Francisco Solano López antes de morir, intentó tragarse la bandera paraguaya, con la intención que los enemigos no se la llevaran como un trofeo.

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Parte 4
Guerra de la Triple Alianza


Participación de la mujer paraguaya
Durante el periodo inmediato posterior al desarrollo bélico, muchas mujeres paraguayas asumieron la cabeza de sus hogares, significando algo de poder y de autoridad. Quedaron en esas posiciones por ser viudas, con niños a criar, o sus maridos trabajando de peones. Cuando la guerra comenzó, las mujeres tomaron también posiciones siendo enfermeras, trabajos para el gobierno, y estabilizándose en la esfera pública. Cuando el reporta la guerra en 1868, su corresponsal consideró a la mujer paraguaya igual a su contraparte masculina.
El esfuerzo de las mujeres paraguayas en la guerra de 1870, puede divirse en dos etapas. La primera comienza desde el año 1864 hasta la evacuación paraguaya de en 1868. En este periodo de la guerra, las mujeres se ubicaron en la producción agrícola ganadera.
El segundo estadío comienza cuando la guerra se tornó en guerilla. Comenzó cuando la capital del Estado Paraguayo cayó, y finaliza con el asesinato del Presidente de Paraguay . En este momento, la cantidad de bajas femeninas de guerra se incrementó notablemente.
Las mujeres ayudaron a sostener la sociedad paraguaya durante un período muy inestable. No solamente fue la derrota, el exterminio, sino las gravosas costas que los aliados dispusieron de Paraguay. Aunque Paraguay perdió la guerra, el resultado podría haber sido más desastroso si las mujeres no hubieran desempeñado tareas especfícias. Ellas fueron granjeras, soldados, enfermeras, oficiales del gobierno. Se conviertieron en un símbolo de la unificación nacional, y al final de la guerra, las tradiciones que mantuvieron es parte de lo que mantuvo unida la nación.

Figura mítica de la resistencia paraguaya de las mujeres es "La Residenta", una de cuyas estatuas se encuentra en el "Parque Ñu Guazú"

Consecuencias


Territorios que según Paraguay le pertenecieron y a los que tuvo que renunciar a favor de los paises vecinos


Al finalizar tal guerra Brasil obtuvo todos los territorios que deseaba y Paraguay quedó transformado en un "estado satélite" del Brasil hasta el punto que el brasileño de era llamado casi oficialmente en Brasil " del Paraguay" (o virrei do Paraguaí), la ocupación brasileña perduró hasta haciéndole firmar al gobierno "paraguayo" probrasileño el por el cual Brasil ocupaba territorios ancestralmente paraguayos y obtenía "reparaciones" y diversas concesiones económicas; en cuanto a las cuestiones limítrofes con la Argentina, estas fueron más complicadas, en 1870 ante lo que parecía una anexión de Paraguay al Brasil, Argentina reclamó todo el desde el cruce del paralelo 22ºS con el río Pilcomayo hasta la del río Paraguay (casi en los 20ºS), aunque inmediatamente -y consecuentemente a la frase del entonces presidente argentino Domingo Faustino Sarmiento: «La victoria no da derechos», frase que buscaba limitar las pretensiones del Brasil mediante la mesura argentina- las pretensiones argentinas sobre el Chaco Boreal se redujeron al territorio al sur del , territorio que tenía por capital a (La antigua , la actual ), pero poco tiempo después también renunció a este territorio al serle desfavorable el laudo arbitral solicitado al presidente de los , (por lo que la Argentina quedó fuera del ), en cambio la Argentina confirmó su posesión sobre un territorio también hasta entonces litigado, el ubicado entre los ríos Pilcomayo y Bermejo (territorio sobre el cual tanto la Argentina como el Paraguay habían hecho reclamaciones, y -hasta después de 1870- ningún estado había ejercido soberanía efectiva; recién hasta las campañas del comandante argentino Fontana posteriores a la Guerra de la triple Alianza, ese territorio del había estado en el control de los mal llamados en guaraní: "guaycurúes", etnias sin como las de los , , y , casi todas ellas acérrimas enemigas de Paraguay). Por el este, Paraguay debió devolver a la Argentina la provincia de que, aprovechando la guerra civil en Argentina, el estado paraguayo regido por G.R. de Francia había ocupado en , en rigor, el control efectivo que Paraguay tuvo entre 1838 y 1865 sobre alguna parte de la Misiones mesopotámicas se reducía a las adyacencias de la "Trinchera de San José" (nombre que el estado paraguayo dio a la ciudad de ) y la ruta que desde la misma llevaba hasta el río Uruguay. La en la confluencia de los ríos Paraná y Paraguay, permaneció ocupada por Brasil hasta 1873, fecha en que fue cedida a la República Argentina.
En cuanto a la República Oriental del Uruguay, el único beneficiario fue y sus allegados del Partido Colorado uruguayo.
Ante las imposiciones brasileñas al Paraguay el estado argentino expresó su protesta a través del ministro de relaciones exteriores ():
El Gobierno Argentino ha sostenido hace muy poco tiempo, en discusiones con el representante de su majestad el emperador del Brasil que la victoria no da derecho a las naciones aliadas para declarar por sí límites suyos los que el tratado señala [el denunciado "Tratado secreto"].
Pero lo más terrible de esta guerra fue la masiva mortandad de la población paraguaya (en especial de varones). Las cifras de población paraguaya muerta por causas directas (acciones bélicas) e indirectas (hambre, , pestes como la del ) aún son variables, pero todos los autores serios aceptan que murió como mínimo la mitad de la población paraguaya siendo la mortandad masculina quizás de un 90%. Las consecuencias de mortandad indirecta debidas a esta guerra afectaron también a la población civil de gran parte de Argentina y Uruguay (sólo en la ciudad de Buenos Aires fallecieron más de 20.000 personas por la peste del originada en Paraguay durante el conflicto), asimismo en la región se considera que fallecieron unos 60.000 civiles en su mayoría debido a la misma epidemia. La mayor parte de los pocos sobrevivientes del ejército paraguayo, en su mayoría niños y adolescentes, fueron a marchar a los cafetales bajo régimen de esclavitud.
La otra consecuencia, que no pudo evitar Paraguay, es que al año del fin del conflicto, cayó sobre el país su primer empréstito de los Bancos Británicos, valorizado en 1 millón de , "entregado" al nuevo gobierno títere de Paraguay, pero que a la economía nacional llegó menos de la mitad. El ferrocarril nacional y las nacientes industrias fueron intervenidos piratescamente por las compañías británicas correspondientes y la producción agrícola fue puesta bajo su control a través de empresarios brasileños y fuerzas militares brasileñas financiadas por éstos y por los inversionistas ingleses. Esta guerra cortó de un tajo el desarrollo ulterior de Paraguay como nación y los signó, hasta la actualidad, bajo la égida de y los .
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Parte 5
Guerra de la Triple Alianza


Polémica Actual

En fechas recientes, la electa presidenta argentina en un discurso público elogió a Francisco Solano López, calificando a la Triple Alianza como una Triple Traición a los intereses de latinoamérica frente a los , a ello se sumó que el ejército argentino decidió denominar a una unidad militar con el nombre de Mariscal Francisco Solano López. A ello respondió el editor de , tataranieto de , comparando a Solano López con . Esta editorial provocó una respuesta enérgica en la intelectualidad paraguaya y también entre intelectuales de izquierda en general . Al respecto, Cristina Fernández expresó "Algun medio de comunicación, fundado tal vez por uno de los que encabezó aquella triple traición, me criticó duramente. No importa, la verdad histórica no puede taparse con editoriales. Está escrita, desgraciadamente a sangre y fuego en el corazón del pueblo paraguayo"
Otros autores, como el historiador cubano Sergio Guerra Vilaboy, así como el conocido escritor y periodista , han resumido las causas económicas reales de esta guerra de exterminio. La política del gobierno totalitario pero indiscutiblemente popular y nacionalista de no era bien vista por el gobierno británico, representante de los múltiples consorcios ingleses que en esa época tenían el predominio de las inversiones y las ganancias en América del Sur.
La industrialización del Paraguay, que fuera el único país en fomentar desde entonces industria energética y siderurgia nacionales (al punto de establecer ferrocarriles y viales íntegramente producidos por el país), no estaban en consonancia con la política británica (y posteriormente de los Estados Unidos) de restringir a los países latinoamericanos a la producción de materias primas y la importación de productos industriales elaborados en esas naciones ya desarrolladas. La industrialización y el proteccionismo económico-comercial del Paraguay significaban el nacimiento de una probable potencia económica y el arrastre de otras naciones a políticas nacionalistas y patíóticas que podían llevar a una verdadera independencia económica de América Latina y terminar con el dominio británico sobre su economía y política.
Durante el gobierno de Rodríguez de Francia la intervención militar no se vislumbraba como viable para el gobierno británico, tanto por la coyuntura político-militar en el cono sur americano como por la enorme popularidad del líder paraguayo, a pesar de las deformaciones posteriores difundidas por la historiografía de la .
Tanto las acciones de los brasileños como el partido colorado del Uruguay de entonces y por último la actitud de Mitre, tenían detrás la poderosa influencia política y el financiamiento económico de la potencia británica, que no escatimó dinero y esfuerzos "diplomáticos" para exterminar el esfuerzo de independencia y soberanía del Paraguay.
La acción decidida pero quizás políticamente irreflexiva del Mariscal Solano López de invadir el Uruguay a través de Misiones, forzó la guerra contra Argentina, y arrastró tras sí al Uruguay. A partir de ese momento el destino de Paraguay estaba definido. Como había permanecido al margen de las luchas independentistas de los últimos cuarenta años, no tenía experiencia militar ni oficiales competentes. En poco tiempo debió retroceder y refugiar sus tropas en Humaitá, intentando sólo posponer lo inevitable´
Y con referencia a la catastrófica destrucción de vidas provocadas por esa guerra, y la aceptación del pueblo paraguayo de luchar hasta su virtual extinción, varios historiadores bucean en la atípica historia paraguaya, condicionada por su geografía (que la convertía en una especie de "nación insular", aislada de los territorios vecinos por cientos de kilómetros de selvas) y las consecuencias sociales del extraordinario experimento jesuita de las "misiones", donde habían consolidado un régimen autocrático basado en la obediencia ciega y la delación cruzada de todos sus miembros. Este régimen, utilizado y potenciado posteriormente por el Dr. Francia y Lopez a lo largo de cincuenta años había provocado una sociedad compuesta mayoritariamente de indígenas que sólo conocían del exterior la información que suministraban sus autoridades, que ignoraban el uso y sentido de la palabra "libertad" y cualquier muestra de individualismo. Así siguieron ciegamente las órdenes de combatir hasta el fin. Por otra parte, la rendición, la deserción o aún la protesta era castigada con ciega brutalidad, sobre sus autores y también en sus bienes y familias.
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Parte 6
Guerra de la Triple Alianza
Referencias


  1. <LI id=_note-0> [En septiembre de 1864, Thornton envió a Londres un extenso informe confidencial, fechado en Asunción. Describía a Paraguay como Dante al infierno, pero ponía el acento donde correspondía: «Los derechos de importación sobre casi todos los artículos son del 20 o 25 por ciento ad valorem; pero como este valor se calcula sobre el precio corriente de los artículos, el derecho que se paga alcanza frecuentemente del 40 al 45 por ciento del precio de factura. Los derechos de exportación son del 10 al 20 por ciento sobre el valor...» En abril de 1865, el Standard, diario inglés de Buenos Aires, celebraba ya la declaración de guerra de Argentina contra Paraguay, cuyo presidente «ha infringido todos los usos de las naciones civilizadas», y anunciaba que la espada del presidente argentino Mitre «llevará en su victoriosa carrera, además del peso de glorias pasadas, el impulso irresistible de la opinión pública en una causa justa». Pro Diversitas, La guerra contra el Paraguay por Eduardo Galeano. Marzo de 2005] <LI id=_note-1> [El cuadro histórico de la pre-guerra es complejo y fluido. Lo único simple está representado por la acción de los intereses británicos, coherentes y efectivos en todas partes, en una hora en que la crisis del mercado algodonero norteamericano hizo trabajar la inteligencia y la voluntad de Gran Bretaña.
    La década de 1860 enmarca, llamativamente, en distintos centros productivos y en mercados de consumo del mundo la decidida presencia inglesa, no sólo diplomática, sino también bélica, sea en forma directa, sea por medio de instrumentos nativos. El principio de la pluralidad de causas en la historia nos explica la mayoría de los hechos políticos y socio-económicos. Y en la pluralidad de causas de este proceso que nos ocupa -la guerra de la Triple Alianza- vamos a fijar nuestra atención sobre la guerra de . Hacia 1840 las tierras de los Estados del Sur empiezan a perder fertilidad. El algodón agota pronto el suelo. Para conservarlo es necesario rotar los cultivos. Pero la mano de obra que allá lo trabaja es ignorante y los dueños de las plantaciones no ven mucho más allá que sus esclavos.Gran Bretaña y los Estados del Sur tienden estrechos lazos de colaboración. Aquélla brinda millones de libras para ayudar a los Estados algodoneros de Norteamérica. A partir de 1850 la guerra de secesión parece inevitable. Cuando en 1860 Lincoln asume el poder y la emprende contra la esclavitud se abren las hostilidades. Inglaterra cuenta con la victoria de las tropas de la [[Sur. Sus centros industriales quieren ver las plantaciones en manos amigas, como si fuera en sus propias manos. Los Estados algodoneros obtienen 165 millones de dólares de adelanto sobre el algodón. Pero las cosas no caminaron, pese a tanto dinero. En 1860 las plantaciones norteamericanas de algodón rendían 3.841.416 fardos (cada fardo equivalente a 226 kilogramos). De ese total se exportaban a Europa 3.536.373 fardos. Pero la guerra de Secesión será desastrosa para los algodoneros. En 1861 en Norteamérica se recogieron 4 millones y medio de fardos. Y en 1864 -retengamos la fecha- la producción descendió a 300.000 fardos. En 1861 los Estados del Sur podían enviar 615.000 fardos a Lancaster -centro de los telares ingleses-; en 1864, solamente 23.000 fardos. La guerra comportó la ruina también para los distritos industriales ingleses. Consignemos que 250.000 obreros entraron en huelga, y otros 165.000 trabajaban sólo 4 horas por día.Hacia 1862 graves perturbaciones estallan en Europa: hay miseria en los centros algodoneros y las pérdidas en la bolsa resultan catastróficas. A Gran Bretaña sólo llegan 300.000 fardos de algodón, cuando Lancaster necesitaba 2 millones y medio; y Francia otro millón. Entonces Gran Bretaña entró a buscar mercados productores de algodón en cualquier parte del mundo. Desde luego, también en América del Sur.Lo que no fue.En ese crítico año de 1862 Inglaterra envió a la Confederaci6n Argentina al Dr. Thomas J. Hutchinson, médico y geógrafo que debe hacerse cargo del consulado británico en Rosario. Pero no es éste, en verdad, el cargo fundamental: Hutchinson venía con la misión de buscar algodón salvaje en Santiago del Estero, y a canalizar el río Salado si fuera necesario, y plantar algodoneros en dicha región argentina.Efectivamente, el cónsul armó una expedición, con el apoyo del Banco Mauá de Rosario, instalado cinco años antes. El geógrafo británico estudió las posibilidades y redactó un informe. En él señalaba que la mano de obra resultaría barata; además los ingleses contarían con el entusiasta apoyo del caudillo y gobernador santiagueño, liberal, Antonino Taboada.Decía el informante: "Un novillo, zapallo, maíz y sandías, es mantención bastante para 50 hombres durante cinco días, y un animal vacuno no cuesta más que 10 pesos bolivianos, o sea 30 chelines", y esto otro: "El costo de los peones, como también los gastos y lentitud del transporte por carretas de bueyes, será por un largo tiempo un doble impedimento para que esta provincia sea una localidad algodonera".Se llegó a inaugurar el trabajo de la canalización del Salado, con la presencia de Taboada. Pero después, con el estudio de factibilidad, el proyecto se detuvo. El costo de la mano de obra santiagueña era muy alto comparado con los salarios de un obrero en Inglaterra. El fracaso del proyecto santiagueño no desanimó al funcionario inglés. Los ingenieros británicos enviados para trabajar en la canalización no llegaron a ocuparse. Pero el Paraguay estaba cerca y ligado a la Confederación Argentina por los mismos ríos. Y ese país, por clima, suelo y áreas disponibles era una región óptima para el cultivo algodonero. Entonces, en 1863, los ojos de Inglaterra miraron al Paraguay. Claro que había una valla: el país hermano y vecino, gobernado a la sazón por el mariscal Francisco Solano López, no habla abierto aún las puertas al liberalismo económico. Este último estaba triunfante tanto en la Buenos Aires portuaria como en las provincias que respondían a Urquiza. El estanciero de San José y saladero de la costa uruguaya ya estaba enredado en la trama de los intereses comerciales y financieros, que iban del Barón de Mauá a la burguesía mercantil del Puerto, encabezada por José Gregorio Lezama, los Lezica, los Carranza, los Lanús, y los ricos caballeros británicos William Leslie y Tomás Armstrong.Urquiza vería sus productos pecuarios en el mercado de Londres, y estaba en esto dependiendo de los hombres del Puerto. El 2 de enero de 1863 don Justo iba a firmar un contrato con el Banco de Londres, Buenos Aires y Río de la Plata para la venta en mercado británico de lanas, cueros, sebo, ceniza y huesos. Dicho Banco le anticiparía a Urquiza, por la faena de 1863, la cantidad de 3.000 onzas de oro, equivalentes a 51.000 pesos fuertes.Don Justo vende sus productos al mercado inglés con la intermediación de portuarios eminentes. Don José Gregorio Lezama -futuro proveedor de los ejércitos mitristas de la Triple Alianza- es quien le cubre al entrerriano las letras descubiertas en el Banco de Londres. Estos avales terminan dominándolo también políticamente en la hora de pronunciamientos, de "La guerra de la Triple Alianza, sus causas" Por Fermín Chávez] <LI id=_note-2> <LI id=_note-3> <LI id=_note-4> <LI id=_note-5>
  • Chasteen, John Charles. 2006. Born In Blood & Fire: A Concise History of Latin America. New York: W.W. Norton & Company.
  • Ganson, Barbara J. 1990. Following Their Children into Battle: Women at War in Paraguay, 1864-1870. The Americas, 46, 3. Retrieved April 18, 2007, from JSTOR database.




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(capítulo referente de "Algo Habrán Hecho Por La Historia Argentina" conducido por , en tres partes)
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Parte 7 Guerra de la Triple Alianza

Cándido López Pintor Argentino de pinto escenas de la guerra



En el panorama del arte argentino del siglo XIX Cándido López {1840-1902) ocupó un lugar marginal: no participó de las características generales de sus contemporáneos y su carrera como pintor se desarrolló fuera de los circuitos habituales.Su incorporación a la historia del arte local ocurrió tardíamente, durante los años cuarenta, por la acción del crítico de arte más influyente de aquel momento, José León Pagano, que lo incluyó en su libro "El arte de los argentinos" y escribió la primera monografía dedicada al pintor. Sin embargo, el proceso de aceptación fue muy lento.
En 1963 los descendientes del pintor ofrecieron al Museo Nacional de Bellas Artes la donación de un conjunto excepcional de sus cuadros de batallas, pintados entre 1891 y 1902, y su Autorretrato de 1858. La donación fue aceptada cinco años después y presentada al público en 1971, en la primera exposición dedicada a Cándido López por un museo de bellas artes. Hasta ese momento López había ocupado una sala en el Museo Histórico Nacional como el pintor-cronista de la Guerra del Paraguay y su obra había sido considerada sólo por su valor documental.
Después de la muestra del Museo Nacional de Bellas Artes el interés por su obra cambió y la recepción de sus trabajos mostró un giro sustancial, haciendo evidente las variaciones que pueden sufrir la escritura y las consideraciones de una disciplina como la historia del arte.

Cándido López nació en Buenos Aires en 1840. Pertenece a una generación de artistas que después de estudiar pintura en Buenos Aires, generalmente en el taller de algún pintor europeo, obtenían becas para perfeccionar sus estudios en Italia. En el caso de López, sin embargo, el viaje europeo nunca se concretó, aunque hubo algún proyecto, y en cambio desarrolló una temprana carrera como pintor y fotógrafo retratista. Había estudiado con el argentino Carlos Descalzo, retratista y fotógrafo del que se conocen muy pocos datos, para pasar luego por el taller del italiano Baldasarre Verazzi, pintor y muralista, que había llegado a la Argentina en 1853. Durante los años sesenta conoció la obra de Ignacio Manzoni, otro artista italiano que vivió en nuestro país, y copió algunos de sus cuadros de batallas según una práctica habitual en la época.
Entre 1859 y 1863 viajó constantemente por la provincia de Buenos Aires, realizando retratos al daguerrotipo y algunas pinturas en Mercedes, Bragado, Chivilcoy, Luján y Carmen de Areco, y estableciendo una sociedad con el fotógrafo Juan Soulá.
El invento de la fotografía fue difundido oficialmente por la Academia de Ciencias de París en 1839. Seis meses después llegaron las primeras noticias del gran invento a Buenos Aires a través de una carta de Mariquita Sánchez de Thompson y Mendeville que había visto el funcionamiento de la cámara oscura en Montevideo. En 1843 se publicó el primer anuncio en los diarios porteños que publicitába el uso del daguerrotipo y. en poco tiempo creció el número de profesionales criollos y extranjeros que ofrecían sus servicios.

Los años de trabajo y la formación de Cándido López como fotógrafo son importantes para considerar su obra posterior como pintor. Hay encuadres, maneras de relato y un minucioso interés por la descripción de la realidad, tanto en sus cuadros de batallas como en sus naturalezas muertas, que muestran no sólo su decisión de documentar la verdad histótica y su oficio como pintor académico sino también el ojo adiestrado durante su experiencia como fotógrafo. De estos primeros años se conservan pocas obras pintadas: algunos retratos y cuadros de temas religiosos como un San Jerónimo, además de su Autorretrato del Museo Nacional de Bellas Artes. En la ciudad de Mercedes pintó el Retrato del General Bartolomé Mitre que había sido elegido presidente de la república un mes antes, en plena guerra interior en la mayoría de las provincias y a un año de la batalla de Pavón.
Sin embargo, un hecho fundamental va a cambiar la vida de Cándido López. Estando en San Nicolás comenzó la Guerra de la Triple Alianza: Brasil, Argentina y Uruguay contra Paraguay. Cándido se enroló con el grado de teniente 2do en el batallón de voluntarios de San Nicolás.

La guerra se iniciaba con la firma de un tratado secreto entre el Imperio del Brasil y la República Argentina y con muy poca popularidad entre las poblaciones del interior del país. Mitre eufórico afirmaba "En venticuatro horas a los cuarteles, en quince días en campaña, en tres meses a la Asunción". La guerra duró hasta 1870 en medio de un clima cada vez más desfavorable para el gobierno argentino no sólo en las provincias y en Buenos Aires sino también en el resto de América.
López participó en vatias de las batallas incluso al mando de una compañía. En la derrota de la batalla de Curupaytí, en septiembre de 1866, un casco de granada le hirió la mano derecha. Evacuado con otros heridos hasta la ciudad de Corrientes, para evitar la gangrena, tuvieron que amputarle el antebrazo.
El artista-soldado había realizado durante la guerra docenas de apuntes a lápiz en sus libretas con croquis de uniformes, paisajes, batallas, campamentos y anotaciones con descripciones detalladas de los acontecimientos a la manera de partes militares. Tiempo después utilizó este material para desarrollar su serie de cuadros sobre la Guerra del Paraguay, pintados con la mano izquierda. Durante varios años Cándido vivió, con su mujer y sus hijos, en un campo cerca de San Antonio de Areco, dedicado a ilustrar los inicios de la guerra que él mismo había presenciado.

Para desplegar las escenas de las batallas, los movimientos y desembarcos de las tropas y la vida en los campamentos, el pintor eligió sobre todo un formato muy poco usual de telas muy hotizontales, en una proporción de uno a tres, que le permitía narrar con todo detalle acciones múltiples y simultáneas y describir los escenarios naturales en que transcurrían los episodios. Al mismo tiempo, optó por puntos de vista altos que extienden aún más la profundidad de las perspectivas, pudiendo desarrollar las acciones bélicas en superficies de terreno que se prolongan extensas hasta las líneas de horizonte ubicadas en la parte superior de los cuadros.
López trabaja todas las imágenes con el detalle de la miniatura aplicado a obras, sin embargo, de gran tamaño. Crea estructuras pictóricas simples y firmes entre los planos de tierra y de cielo y las construcciones de los campamentos y las presencias de ríos, esteros, árboles y montes. Se trata de cuadros armados sobre el valor de la narración total y de los fragmentos, y sobre su veracidad documental.
El proyecto original del artista, según noticias de su familia, era realizar un ciclo de noventa óleos, de los que llega a pintar poco más de cincuenta. Veinte y nueve de ellos fueron expuestos en los salones del Club de Gimnasia y Esgrima en marzo de 1885, y adquiridos, en 1887, por el Poder Ejecutivo Nacional.
Para Cándido el mérito fundamental de su obra estaba en la fidelidad con que representaba los episodios de la guerra. El propio Mitre a pedido del pintor escribió una carta donde afirma "Sus cuadros son verdaderos documentos históricos por su fidelidad gráfica y contribuirán a conservar el glorioso recuerdo de los hechos que representan."
Durante la década siguiente Cándido siguió trabajando alternativamente entre Buenos Aires y Merlo, completando su serie de la guerra y realizando además un conjunto de naturalezas muertas, algunas firmadas como Zepol invirtiendo su apellido, y algunos otros cuadros que conservó la familia hasta su posterior dispersión.
En el caso de las naturalezas muertas el artista utilizó con frecuencia un formato vertical acentuado por la presencia de pejerreyes, patos silvestres o perdices colgados en el eje central de la composición. En los óleos apaisados las frutas se multiplican y llenan casi totalmente la superficie del cuadro. Algunos fondos son neutros en colores muy oscuros, otros muestran paisajes nocturnos o ventanas que dan a exteriores llenos de luz. Estas naturalezas muertas reproducen tipologías características de este género pictórico tan desarrollado en Europa desde el siglo XVII. Nuevamente el interés del pintor está enfocado en la descripción minuciosa de los elementos representados sobre la tela. Ahora se trata de las variedades de texturas y colores y de las características físicas de frutas y animales.
Cándido López actuó durante uno de los momentos más importantes de la historia del arte argentino. No sólo fue contemporáneo de pintores como Eduardo Sívori, Angel Della Valle y Ernesto de la Cárcova, sino que vivió durante los, años en que se organizó la escena artística nacional con el surgimiento de la crítica especializada, la Sociedad Estímulo de Bellas Artes, el Museo Nacional de Bellas Artes, las galerías de arte; las exposiciones, el coleccionismo y la organización de la enseñanza, la crítica y las becas de estudio al exterior. Sin embargo, el "manco de Curupaytí" permaneció ajeno a esta explosión del medio artístico trabajando aislado en su ciclo central de la Guerra del Paraguay. Su reconocimiento como uno de los principales pintores del siglo XIX llegó muchos años después.
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Antiguo 04-03-2008, 23:26:08   #8 (permalink)
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Parte 8 Guerra de la Triple Alianza

Cándido López Pintor Argentino de pinto escenas de la guerra






















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Antiguo 05-03-2008, 11:49:33   #9 (permalink)
sardaukar11
Aguante el emperador!!!
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Muy buen informe, y con bastante material!
__________________
1)"La inocencia no es prueba de nada."
2) Pero esa, es otra historia...
3) What Would Gorbad Do?
http://www.justsayhi.com/bb/img/stickers/sticker_images/bumper_zombie_proof.jpg
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Antiguo 05-03-2008, 13:43:21   #10 (permalink)
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carajoo, muy bueno y completo
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Antiguo 05-03-2008, 23:39:53   #11 (permalink)
tucho
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Muy buen y completo informe. La guerra del paraguay, es una mancha, para Argentina, para Brasil y para Uruguay (aunque practicamente no tiene participación, más alla de que supuestamente el conflicto se inicia por los conflictos internos entre blancos y colorados). El aguante que le pusieron los paraguayos en la guerra es impresionante y por otro lado se comprueba el desastre de Mitre como militar (como presidente e historiador tambien, guarda, aunque como historiador le doy el changui de haber visitado los lugares donde ocurrieron los hechos). A nosotros como saldo nos deja, bastantes muertos, una serie de sublevaciones (justificadas) en el interior, y la fiebre amarilla que baja por el Parana, beneficios nulos.
Para Brasil es el fin del imperio y la quiebra del baron de maui.
La guerra es un exelente caso de estrategia inglesa, como vemos este pais adquiere gran parte de los beneficios. Recomiendo leer un libro de Jose Maria Rosa, "La guerra del Paraguay y el federalismo argentino", exelente, uno puede estar de acuerdo o no con rosas por su orientacion ideologica (acerrimo peronista) pero como historiador era un "mostro".
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Antiguo 06-03-2008, 18:31:17   #12 (permalink)
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Igualmente considero que fue principalmente un error de Francisco Solano López ir a Uruguay y esto justamente fue lo que desencadeno la guerra.

Que otra posicion podia tomar Argentina cuando ante la negativa al paso por territorio argentino se mandan a ocupar el mismo?.
__________________
O hay tabla...
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Antiguo 07-03-2008, 00:34:20   #13 (permalink)
Ozzymandias
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Encima se le ocurrió invadir Corrientes y los correntinos somos jodidos ...

Lo que yo recomiendo, es leer, junto con el libro de Jose María Rosa, el libro de Miguel Angel De Marco, "La guerra del Paraguay"... Cuando se quiere estudiar un tema polemico como es este, que aun hoy día sigue causando discusiones (nada mas veamos a la presidenta tratando de sacar ventaja de una historia que no estudio), lo mejor es escuchar las dos campanas, y luego asumir una opinión... Como cuasi licenciado en historia (me falta la puta tesis ), se de sobra que cada historiador consciente o inconscientemente trata de llevar agua para su molino, y en la historiografia argentina tanto los tradicionalistas como los revisionistas han dibujado la historia como mejor les convenía... Por eso mejor ver las dos caras de la moneda...
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Antiguo 09-03-2008, 16:15:40   #14 (permalink)
tucho
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Donde estas estudiando ozzymandias? si es en filo como yo te compadesco como me compadesco a mi mismo, por otra parte es verdad lo de las dos campanas. Recomende el libro, porque en la facultad y digamos que a nivel editorial, durante 20 años sono una sola campana, recien ahora se estan reeditando algunas cosas. Por mas que Pigna, se quiera hacer el Rosas o el Jauretche, digamos que le falta un trecho largo, aunque le reconosco que por lo menos tiene llegada a la gente y hace que se interese en los temas, mas util que estar encerrado en un claustro discutiendo temas con tres personas.
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Antiguo 09-03-2008, 20:38:42   #15 (permalink)
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Muy bueno el informe, eso sí un poquito sesgado para el lado del revisionismo... A mí siempre me interesó el tema pero en general siempre quedó en la carpeta de lecturas pendientes. Yo le tengo echado el ojo a un libro que salió hace poco, "Maldita guerra" del brasileño Francisco Doratioto (+600 págs!). Respecto al tema de la otra campana, les copio acá una entrevista a Doratioto que salíó en La Nación. Sí, ya sé que es el diario de los Mitre y que quieren hacerlo quedar bien a don Bartolo... me parece que se mandaron un moco feo comparando a Solano López con Hitler, pero también me parece un moco que la Presi le haya puesto el nombre de Solano a un regimiento de artillería argentino. Se imaginan un regimiento de tanques inglés con el nombre 'Erwin Rommel'?

En fin, acá está la entrevista. La nota completa está acá ()

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Doratioto "por supuesto" que ya estaba al tanto de los dichos de Cristina Kirchner sobre Solano López cuando LA NACION lo llamó a Ginebra, Suiza, para consultarlo.
"Es una declaración espantosa", dijo el académico. "Habría que definir qué es patriota, pero cualquier historiador que haya investigado sobre Paraguay -y en la Argentina hay varios- o sobre la supuesta influencia británica en la Guerra del Paraguay, incluso cualquier estudiante de historia sabe que no hubo ninguna triple traición. Es una interpretación muy equivocada. En un principio fue equivocada pero honesta. Hace 30 o 40 años tenían documentación parcial. Hoy el que sostiene estas cosas o está muy mal informado o tiene segundas intenciones, que no es lo que pretende el conocimiento histórico".
-¿Qué aportó su investigación?
-El enfoque central es que nosotros, Brasil, Uruguay y la Argentina, no fuimos víctimas del imperialismo internacional. Fueron circunstancias regionales. Las luchas políticas internas tenían como eje la consolidación de los estados nacionales de la cuenca del Plata. Yo descubrí en el archivo paraguayo, por ejemplo, una carta del entonces ministro plenipotenciario de Inglaterra en Buenos Aires (no había embajador), de diciembre de 1864, dirigida al canciller de Paraguay, en la que el representante inglés se mostraba preocupado por la tensión política que existía entre la Argentina, Paraguay y Brasil y ofrecía sus recursos particulares. Escribía eso porque sabía del pensamiento de su gobierno. No iba a ir en contra de su gobierno. Un diplomático que procede así no está buscando una guerra, busca evitarla.
-La corriente revisionista dice que Paraguay era el país más desarrollado de América del Sur, con fundiciones de hierro, ferrocarriles, flota mercante, líneas telegráficas, fábricas textiles
-A mí también me lo enseñaron cuando era estudiante de historia en Brasil, pero cuando me puse a investigar para la maestría descubrí que no era verdad. No había tal industrialización paraguaya. Sí existían algunas iniciativas. Los revisionistas dicen, por ejemplo, que Paraguay tuvo el primer ferrocarril de América del Sur. No es cierto. Antes hubo un ferrocarril en Chile, después hubo uno en Brasil
-¿De dónde surge esa versión?
-Es una invención de los revisionistas paraguayos de comienzos del siglo XX que después fue repetida incansablemente. Ahí cabe la frase de Goebbels, el ministro de propaganda de Hitler, cuando decía que una mentira muy repetida se volvía una verdad incluso para el propio autor de la mentira. Nunca existió esa edad de oro del Paraguay. Los historiadores argentinos ya lo estudiaron y hay varios libros publicados. En los medios especializados y el mundo académico ya no se insiste con esto, en todo caso lo dicen periodistas que no están bien informados y algún que otro político.
-Sostienen que Solano López fue el único que se le plantó al Imperio Británico.
-Tampoco es verdad. Paraguay no tenía un servicio diplomático. Tenía un cónsul en Buenos Aires, un ministro en París y un cónsul más en Europa. Entonces las compras del Paraguay, no sólo de tipo militar, también el ferrocarril -construido por ingenieros británicos- y el material ferroviario, el telégrafo, todo eso, fue hecho por una empresa británica llamada Blygh and Company, que tenía la representación de Paraguay en Europa. Había sido contratada por el propio Solano López en su viaje de finales de 1850. Los británicos tenían muy buenas relaciones con Solano López.
-Los revisionistas afirman que el financiamiento de la guerra fue hecho por banqueros británicos. Eso probaría que Inglaterra promovió la guerra.
-Un historiador argentino, León Pomer, publicó un libro titulado La guerra del Paraguay, gran negocio , en el que defendía la idea de que Inglaterra era el origen de la guerra. Yo lo entrevisté en Brasil a Pomer. El sostenía que no había sido el gobierno inglés sino los banqueros británicos quienes la habían financiado.
-¿Y eso no es cierto?
-Parcialmente. Por el lado de Brasil alrededor del 12% de los gastos fue financiado por préstamos externos. Los demás gastos fueron por impuestos a la población o con recursos propios. En la Argentina pudo haber sido un poco más, pero no fueron los préstamos la mayor fuente de financiamiento de la guerra. Un banquero otorga préstamos para ganar plata, no para hacer política. Entonces, si usted tiene una guerra de tres países que sumados tenían diez millones de habitantes, contra un país aislado, sin salida al mar, con 480 mil habitantes o menos, que no tenía cómo recibir armamento, sin marina, en una época en la que los países no pagaban los préstamos cuando cambiaban los gobiernos, ¿como banquero le iba a prestar a la Triple Alianza o al Paraguay? Los préstamos no prueban que Inglaterra tenía interés en la guerra, prueban que los banqueros ingleses tenían interés en prestar plata a quien después pudiera devolverla.
-Algunos autores le atribuyen importancia al tema del mercado del algodón, ¿qué significa para usted la coincidencia de que la Guerra de Secesión termina en Estados Unidos en 1865, el mismo año en el que comienza la Guerra del Paraguay?
-Hay un estudio de Thomas Whigham, prestigioso historiador norteamericano especialista en Paraguay, que demuestra que, durante la Guerra de la Secesión, Inglaterra ya importaba algodón de Egipto, no venía más del sur de los Estados Unidos. No había interés en el algodón de Paraguay, que en ese momento no producía para exportar. Es otro mito que se repite y se repite.
-¿Cuál es en definitiva su apreciación sobre Solano López?
-Es una figura polémica. Todos los dictadores del siglo XX buscaron legitimarse presentando dictadores del siglo XIX como paradigmas. Yo creo que Solano López no es un paradigma de progreso, de lucha contra el imperialismo ni un constructor de sociedades modernas. Pero fue un hombre que para su época tuvo su valor. Por ejemplo, no aceptó rendirse, luchó hasta la muerte, y eso hay que ponderarlo. Si fue bueno o no para el Paraguay es otra cuestión. Hay paraguayos que piensan que sí y paraguayos que piensan que no. Los que no estaban de acuerdo fueron perseguidos durante la dictadura de Stroessner. Un profesor que hablase en contra de Solano López podía ir a prisión o incluso al exilio. Si buscamos construir una integración regional, la apología de los dictadores del pasado no es el mejor camino.
-¿Y qué piensa usted que debería hacerse con los nombres y la historia? Se lo pregunto por la decisión de ponerle el nombre de Solano López a una unidad del Ejército Argentino.
-No imagino al presidente Putin poniendo a una unidad militar rusa el nombre de Napoleón Bonaparte. El tema de los nombres debe ser discutido por los argentinos. Supongo que usted no vio una unidad militar paraguaya que se llame Bartolomé Mitre.
-¿Cómo es visto hoy Solano López en Brasil?
-En los años 70 y 80 hubo una gran penetración de la visión revisionista. Pomer fue traducido al portugués y hubo un periodista que publicó un trabajo que hasta hoy es leído en la secundaria. Si usted va a los estados más alejados, donde tal vez haya menos información, en la secundaria encuentra libros y profesores que repiten esa visión, que en general ha sido superada. Lo que persiste es más por motivos ideológicos.
-¿Y el gobierno de Lula?
- En Brasil la historia es historia, no como en la cuenca del Plata donde todavía se utiliza la historia para el combate político presente.
-¿En Paraguay?
-Algunos historiadores e intelectuales que van contra la corriente son verdaderos héroes. "Solano López -sostienen- nos metió en una guerra que fue un desastre para nosotros". Porque hay que recordar que Solano López atacó Corrientes, no fue Mitre el que atacó al Paraguay. Solano López atacó el Mato Grosso, no fue el Imperio el que atacó Asunción. Pero decir eso en Paraguay hasta hace algunos años era muy difícil. Hoy hay historiadores muy serios que trabajan en esa línea, pero hay intereses políticos y sectoriales muy fuertes. Y ahora, frente a esta declaración de Argentina dicen: "vieron que teníamos razón".
- ¿Y en Uruguay?
-El revisionismo argentino -y también, sobre todo, el uruguayo- es un nacionalismo de izquierda, que pone énfasis en Solano López como héroe antiimperialista. Y el revisionismo paraguayo es un nacionalismo de derecha, que busca legitimar a un dictador en el poder como Stroessner. Un raro encuentro con el mismo ídolo.
-¿A qué lo atribuye?
- A la instrumentalización política del pasado en el presente. En la Argentina eso se ve con el nacionalismo de Perón, la figura del político fuerte que hace la historia, que avanza en contra de grandes obstáculos en favor de su pueblo, en la lucha libertadora contra el imperialismo. En todos nuestros países tiene cierto arraigo el discurso de que los problemas políticos no son de nuestra responsabilidad, sino de responsabilidad externa. Y entonces presentamos a Solano López también como víctima. Al final, nadie, o el Imperio Británico, es el responsable.
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Antiguo 09-03-2008, 22:23:42   #16 (permalink)
tucho
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Bueno, no soy amigo de Cristina, pero debo admitir que me parece mas espantoso doratioto que ponerle a un regimiento Fransisco Solano Lopez. No lo conosco, ni lei nada de el, pero por lo que veo, presenta un discurso muy nueva historia argentina, el clasico: "antes se pensaba pero ahora se piensa...", pensar que algunos llegan a decir (utilizando un diezmo como fuente) que en las primeras decadas del siglo XIX en la region pampeana, primaba la agricultura sobre la ganaderia, la mayor importancia del pequeño productor que el terrateniente (lastima que todos los pequeños productores juntos tenian menos que los pocos terratenientes) y muchos blablabla, de una historia ayornada.
Viendo que hay gente interesada en historia, podriamos hacer una encuesta, tema: quien opina que Tulio Halperin Donghi escribe para el orto (no cuestiono su profesionalidad, sino su narrativa). Alguien le tendria que haber enseñado que existe el punto seguido, y no solo las comas y punto y coma, tiene el efecto de una anestesia mental.
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Antiguo 10-03-2008, 01:54:39   #17 (permalink)
Ozzymandias
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Jajajaja Don Tulio!!! No me parece excesivamente malo (o sea coincidimos en no cuestionar su profesionalidad) pero si es bastante denso... Y eso del punto seguido me parece que es un mal académico... Tengo una amiga que casi se recibe de Licenciada en letras (le falta muy poco), y el novio y yo le damos nuestros trabajos para que corrija, ya que nuestros profes corrigen el contenido y algo del formato, pero no les calienta mucho si el párrafo dura tres hojas
Y yo estudio en la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE)... aca (Corrientes y Resistencia) el revisionismo no es bien recibido pero tampoco es exiliado, hay algo de material en la biblioteca... Pero como en la mayoría de los ámbitos, domina la escuela de la "Historia Social"...
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Antiguo 10-03-2008, 11:54:22   #18 (permalink)
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Una de las principales razones por las que nunca me entusiasmó demasiado la historia nacional es que todos los autores que leí o que me obligaron a leer (durante el secundario y el ingreso a la facu) me aburrieron soberanamente con infinitas tablas y estadísticas de producción de trigo, carne, exportaciones por la Aduana... todo esto en un lenguaje bastante denso y rebuscado (la clásica enfermedad académica: si es agradable de leer, entonces no es 'erudito'). Y los que no son así en general se van para el otro lado, cantando alguna variante del tema 'pobre pueblo oprimido por los poderosos de la tierra'.

A mí no me interesa tanto saber el número exacto de toneladas de algodón que exportaba Paraguay por año; más me interesa conocer cómo era la vida de los soldados en campaña durante la guerra, cómo fueron las distintas acciones, cómo evolucionaba la moral de la tropa. Pero me gustaría leerlo de alguien con un poquito de objetividad, que no tenga una agenda terriblemente obvia de izquierda o derecha. Es mucho pedir, ¿no es cierto?
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Antiguo 10-03-2008, 12:53:12   #19 (permalink)
Ozzymandias
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Generalmente es mucho pedir... Aunque en el caso de la Guerra del Paraguay, el libro que sugerí de De Marco se enfoca mas en los preparativos, la vida del soldado, las armas, etc, etc... y no es que no usa tablas, documentos, etc... sino que eso pertenece a la bibliografia utilizada y en el libro escribe lo necesario para hacerlo mas ameno, además de salpicarlo de anécdotas... El problema que le veo es que es admirador de Mitre y no lo critica... pero salvando las sesgadas visiones políticas el libro tiene mucha información... y no esta escrito en el "estilo académico"...
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Antiguo 10-03-2008, 14:52:04   #20 (permalink)
tucho
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Estoy totalmente de acuerdo con tomtec, con respecto a la supuesta profesionalidad academica ligada a la densidad e incomprension para la mayoria de los seres humanos de los textos (lean al gran tulio). Con respecto a la objetividad, tengo una posicion tomada, no existe. La objetividad la mayoria de las veces suele ser arma de gente asquerosamente subjetiva (lean "el revisionismo historico como imagen decadente de la historia argentina" del objetivo Halperin Donghi). No me acuerdo de quien era el concepto en este momento, pero el tipo decia que era menos peligroso un tipo en el que se haga evidente sus ideas, que uno que lo esconda detras de una supuesta objetividad (que me parece imposible, cuando uno escriba va a escribir lo que uno piensa, a partir de ese momento es subjetivo).
Con respecto a De Marco, el tipo escribe ameno, pero es asquerosamente mitrista (requisito para escribir en La Nacion) y hace una historia de anecdotas y de cosas no muy importantes, lo cual no es malo poner en un libro, pero si es malo si tu libro se basa en eso, y no en los problemas de trasfondo. Escribe libros sin proceso historico, un estilo muy "clasico".
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