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Fecha de Ingreso: Apr 2010
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Bue hoy estuve al pedo asi que termine el trasfondo de mis marines renegados espero que les guste
![]() Los Leviatanes Rojos. Centinelas de Bilniux El Sistema de Bilniux esta situado justo al norte del Ultima Segmentum, un aislado farol de la Luz del Emperador en la creciente oscuridad de la frontera imperial. Es en el primer mundo, Bilniux Prime, donde los Custodios Plateados tenían su mundo hogar. Bilniux Prime era un mundo de gran belleza, los bosques de coníferas siempre verdes cubrían gran partes de la masa continental, antes de chocar con altísimas cordilleras blancas que a su vez daban paso a extensos mares azules. Criaturas similares a poderosos caballos pastaban en paraderas siempre verdes y eran cazados por la población nativa para usarlos como alimento y montura. Las gentes de Bilniux eran una población relativamente primitiva, que se había aferrado fuertemente a sus tradiciones guerreras, adaptando a sus propias maneras el Culto del Dios Emperador. Situado en un peñasco costero que se imponía majestuosamente sobre el mar y rodeada de un bosque impenetrable habitando por bestias mortíferas, se alzaba el Enclave: La Fortaleza Monasterio de los Custodios Plateados. El Capitulo había sido fundado en el M36 como una respuesta a las constantes pedidos de ayuda por parte de los mundos imperiales al sur de las Estrellas Necrófago. Los orígenes de los Custodios estuvieron desde un principio envueltos en misterio y sospecha, como muchos otros capítulos de la Tercera Fundación. Pero las proezas llevadas acabo por el capitulo pronto resonaron hasta los salones de la mismísima Terra. Bajo el sabio liderazgo de su Señor, Viktoras: Maestro de los Custodios, Alto Guardián de Vilniux, los Custodios Plateados obtuvieron innumerables glorias y triunfos. Bajo su mandato fueron ellos los que aplastaron el Waaaaagh Lanzasrojaz, fueron ellos los que resistieron cual poderosa montaña las letales incursiones del Culto de Brujas del Azote Carmesí. Fue el quien purgo el pecio espacial Vengador Oscuro, infestado de abominaciones de la disformidad y derroto en combate singular a la Vidente Fisae con un único golpe de su Martillo de energía. Fueron los perfectamente calculados asaltos de Exterminadores de Liudvikas, Supremo Señor del Reclusium quien además ostentaba el Titulo de Capitán de la Primera Compañía, que quienes con su fría cólera y supremacía marcial, aplastaron bajo el martillo del Emperador a los pérfidos Eldars Oscuros. Fueron las temerarias incursiones de Bronislavas, Capitán de la Décima Compañía, que junto con sus Exploradores lanzaron audaces ataques relámpago envolviendo hordas de orkos en una furiosa tempestad de acero de las que las pieles verdes jamás tendrían la oportunidad de escapar Liudvikas y Bronislavas habían sido grandes amigos antes de unirse a las Filas del Capitulo, ambos afamados guerreros en la sociedad de Bilniux pero de diferentes formas: Liudvikas era un hombre de gran espiritualidad que prestaba gran valor a la disciplina y al honor marcial, que prestaba cantidades iguales de tiempo al estudio de los escritos del Dios Emperador y al perfeccionamiento sus habilidades con el acero. Bronislavas eran un joven audaz, cuya actitud se asemejaba a la un ave de presa gritando de jubilo mientras caía sobre su presa, buscando la gloria y el renombre en cada acción. A pesar de estas disidencias, cada uno valoraba la postura del otro y esto prevaleció tras alcanzar la posición y el prestigio dentro del Capitulo, Viktoras veía en el Reclusiarca y en el Capitán las semillas de un brillante futuro para los Custodios Plateados. Futuro que, afortunadamente, el jamás llegaría a presenciar… La Tempestad Fue en los albores del M41 que una terrible tempestad de disformidad azoto el planeta de Bilniux Prime, los cielos se tiñeron de un escarlata oscuro ,como el de la sangre enferma, y terribles tormentas de energía psíquica castigaban la superficie del planeta. Los otrora bellos bosques de Biniux se consumieron entre las llamaradas de fuego disforme y junto a ellos las innumerables almas de los habitantes de aquel mundo. Los que sobrevivieron al Gran Incendio de Bilniux iniciaron una dolorosa peregrinación entre los bosques chamuscados y estepas de ceniza hacia la Fortaleza de los Custodios Plateados, muchos cayeron ante los vientos cáusticos provocados por al tormenta o fueron hechos presa de los terribles depredadores que lograron sobrevivir al fuego. Viktoras y sus Marines Espaciales, se ocuparon de acoger a los sobrevivientes en el Enclave así como barrer la superficie en busca de cualquier rezagado que hubiese quedado. Aun en estos momentos de angustia el Enclave se alzaba como un bastión de esperanza para los fieles al Emperador. Fue entonces cuando la tormenta recrudeció y en su punto mas alto los cielos enfermizos de Bilniux se abrieron de par en par, dejando descender una siniestra flota que brillaba con la oscura luz del Empireo. De ella descendieron poderosos guerreros, cuyas armaduras habían sido embellecidas con pelajes de exóticas criaturas, con brillantes talismanes de oro y piedras preciosas, pintadas de colores chillones y equipados con extravagante armamento. Eran los Profanadores. Marines Espaciales del Caos sirvientes del Príncipe Oscuro. Liderados por su líder el Señor del Caos, Acculu el Desacrador, los Profanadores sitiaron el Enclave, azotando las murallas con toda la furia de su armamento sonico, mientras escupían maldiciones y desafíos a los Custodios y al Emperador Durante Siete Días y Siete Noches los Profanadores castigaron las fortificaciones de ferrocemento, Viktoras que ahora tenia mas de un millón de almas refugiadas en las catacumbas del Enclave. Pero lo peor aun estaba por llegar… Los exploradores del capitulo advirtieron que el Sumo Hechicero de los Profanadores. Ekim, Portador del Extasis, preparaba un ritual demoniaco en las ruinas de la antigua ciudad de Zodoma en el Polo Norte del Planeta. Sabedor de que su mundo no tendría redención si la mancha demoníaca prevalecía en Bilniux, Viktoras reunió a sus capitanes, elevo una plegaria al Emperador y planeo el contraataque. En el amanecer del Octavo día, las puertas blindadas del Enclave se abrieron de par en par y de ellas emergieron las poderosas compañías de los Custodios, con sus mas sagrados estandartes ondeando desafiantes y orgullosos en el viento huracanado de la Tormenta con el Señor Viktoras liderándoles desde el frente. Hubo un instante en el que silencio se volvió soberano, acallando inclusive a la voraz tormenta que había consumido a aquel mundo. Silencio que fue roto cuando el Señor del Capitulo lanzo el grito de guerra, dando lugar a un choque titánico entre ambas fuerzas. La flota de los Custodios se lanzo hacia el firmamento para combatir a las naves renegadas de los Profanadores y Viktoras entablo combate personal con Acculu, cuyos regalos demoniacos pusieron a dura prueba las habilidades y la experiencia del Señor de los Custodios. Sus hermanos marines lucharon con el Bolter y la Espada Sierra. Con el Cañón Láser y el Rifle de Plasma. Mientras que los renegados respondían con el Amplificador Sonido y la Sirena de Muerte. Sin embargo, los renegados disponían de una posición mejor, extensas escuadras de armas pesadas se habían atrincherado en las cenicientas colinas que rodeaban al Enclave. Su potencia de fuego provoco severas bajas entre los Hermanos de Batalla y detuvieron mas de una carga de las falanges de Predators que se lanzaban al combate. La propia Tormenta de Disformidad parecía alentar a los renegados, rasgando el firmamento con rayos violáceos y estremeciendo la superficie con tempestades de viento del caos. Fue en ese entonces cuando la genialidad táctica de Viktoras entro en juego, pronto el aire se llevo del rugido de potentes motores y a los pocos instantes, de entre una nube de polvo, emergieron Bronislovas a la cabeza de una columna de un centenar de Hermanos de la Batalla montados en poderosas motocicletas, habían salido del Enclave a través de una entrada oculta mientras el Señor del Capitulo y las demás Compañías distraían al Traidor y sus secuaces. Cual caballeros montados en corceles de acero, la carga de los motoristas aniquilo a las escuadras de aniquiladores en un torbellino de acero afilado. Con su brutal pero rápida faena el Hermano Capitán dedico una sonrisa burlona al Señor del Caos, mientras activaba una baliza de teletransportacion. Pronto decenas de curtidos veteranos acorazados con armadura de exterminador se materializaron en medio del combate. Al frente de esta hueste imparable, marchaba un hermano de renegrida armadura. Liudvikas arremetió al combate mientras entonaba pasajes de la liturgia con celo justiciero tal que hasta los estrafalarios Marines Ruidosos no podían sino retroceder atemorizados. La mascara del Craneo que el capellán portaba, un recordatorio del Emperador al que habían traicionado y que volvía como la justicia impartida a través del Croziuus Arcanum de aquel siniestro vengador. Viktoras aprovecho aquel instante de dubitación por parte del Señor del Caos, para destruir su perfida cabeza mediante un poderoso golpe de su Martillo Trueno. Al caer su señor las hordas infernales de los Profanadores empezaron al retirada, pero la única piedad que recibieron fue la del bolter de sus hermanos leales. La flota de los renegados reventaba en los cielos abatidos por los Hermanos de Combate de la Flota de los Custios ante cuyas naves incluso la Tormenta parecía apartarse Los primeros gritos de jubilo se alzaron, pero no hubo tiempo para celebraciones. Pronto los Custodios se embarcaron en cañoneras Thunderhawk para volar a toda velocidad al Polo Norte, donde un siniestro ritual tenia lugar… La Doncella Zodoma había sido una poderosa ciudad de una antigua civilización que habito en Bilniux mucho antes de que el planeta fuera tocado por la Gran Cruzada. Fue la sede un poderoso imperio que gobernó el planeta, pero que cayo en la decadencia y el exceso por razones que hasta hoy permanecen en el misterio. Cuando las Legiones del Emperador alcanzaron Bilniux, Zodoma era un antro de depravación habitado por salvajes que cometían los más abominables excesos y actos de salvajismo. Con el fuego purificador de sus armas las legiones limpiaron la ciudad, rescatando a los pocos justos que aun quedaban en ella y de las cuales descendería la población del Bilniux Imperial. Se prohibió regresar a las ruinas de ese lugar maldito, donde aun se escuchaban los ecos de multitudes degeneradas y las sombras parecían acechar a los pocos imprudentes que osaban aventurarse entre sus torres arruinadas por el tiempo. Fue en ese lugar maldito donde el Sumo Hechicero Ekim, realizaba un profano ritual. Ante un altar construido sobre un oscuro pozo donde miles de personas habian muerto a manos de los depravados salvajes de Zodoma. El hechicero vertió la sangre fresca de mil doncellas capturadas especialmente para la ocasión. Viktoras y sus leales capitanes cargaron contra el hechicero antes siquiera de que las Thunderhwaks terminaran de aterrizar y si bien el hechicero cayo muerto tras el primero golpe del Señor del Capitulo, ya era tarde para impedir el ritual. Un temible relámpago partió el suelo y el mismísimo Velo de la realidad se partió por la mitad… “Valor, hermanos míos. Hoy nos aguarda la pruebas más dura de todas…”- Señor Viktoras de los Custodios Plateados De esa herida en la realidad empezaron a escurrirse una formas andrógenas, atrayentes y repulsivas a la vez. Eran criaturas de piel pálida, con el cuerpo de una bella muchacha, pero con los brazos rematados en pinzas de cangrejo y piernas como las de las águilas. Muchas montaban exotéricas y horrendas bestias salidas de las pesadillas de los mortales, a su cabeza marchaba las mas bella y mas terrible de todas ellas, montando y horripilante corcel demoniaco. Aquella que los mortales llamaban Tihamtu, Doncella del Princpe del Placer, Portadora de los Suspiros Ocultos. Pronto los Hermanos de Batalla se vieron envueltos en una frenética lucha por la supervivencia, con el bolter y el lanzallamas luchaban por hacer frente a las acrobáticas arremetidas de las Diablillas y los Diablos de Slaanesh. Viktoras y sus leales capitanes se lanzaron al combate contra la Favorecida de Slaanesh. Sin embargo la Doncella disponía de poderes que ante los cuales nisiquiera los poderosos Marines Espaciales podían permanecer indemnes, el aire se lleno de un olor narcótico a medida que los sentidos de los Hermanos de Batalla empezaban a fallar y veían por instantes retazos de sueños rotos y esperanzas perdidas. Era una doble batalla: contra el enemigo que tenían en frente y contra el que luchaba por meterse en su cabeza. Uno por uno los valientes capitanes de Viktoras cayeron antes de las garras aceradas de Tihamtu o ante la ponzoña narcótica de su montura. Muchos otros hermanos cayeron victima de la locura provocada por las alucinaciones y ataques psíquicos, convirtiéndose en presa fácil de las Diablillas Pronto solo dos quedaron al lado de Viktoras: Luidvikas, el Capellán vengador de la Primera Compañía y Bronislovas, el victorioso capitán de la Décima Compañía. Los tres cargaron contra el demonio, a pesar de sus habilidades la Doncella si que había favorecida por el Príncipe Oscuro. Bronislavas cayo tras un devastador ataque del espolón venenoso de la Montura de la Doncella y Liuvikas cayo herido tras un temible ataque psíquico. Todo estaba perdido, muchos de los Hermanos de Batalla habían caído ante el talón de los demonios o yacían heridos y al borde de la locura. Fue en ese instante de desolación, en la que la victoria parecía esfumarse de las manos de las Fuerzas del Emperador que la tormenta de Disformidad se abrió de par en par. Los Hermanos de Batalla miraron al cielo para ver como la naves del Ordo Malleus de la Inquisición descendían sobre ellos, de los navíos descendieron inmaculados guerreros se servoarmadura refulgente equipados con armas magnificas y sagradas panoplias grabadas en sus corazas. Los caballeros grises iniciaron su metódica embestida contra los hijos del immaterium, solo se necesitaron unos minutos para que hasta el ultimo Hijo del Caos yaciese destrozado bajo las Alabardas Nemesis de los Caballeros Grises. El Hermano Capitán Adalric ataco a la Doncella y logro atravesar al demonio con su Alabarda Psíquica, pronuncio los ritos de exorcismo y todo rastro Tihamtu habían desaparecido de este plano. Viktoras sintió alivio durante un instante, pensando que ahora Bilniux y su gente tendrían la oportunidad de renacer , pero mientras intercambiaba palabras con el Capitán de los Caballeros Grises, supo que el mundo acababa de ser condenado al Extermiantus. Hubo una acalorada discusión, pues el Señor del Capitulo no estaba dispuesto a entregar el mundo y la gente en el que el había protegido con sangre y por el que habían caído tantos de sus hermanos. Cuando quedo claro que el Señor no iba a ceder el Capitán le aniquilo con único giro de su Alabarda Némesis. Liudvikas despertó justo para ver el instante en el que su maestro cayo, en un ataque de rabia el Capellan cargo contra el capitán cuya cabeza cayo despedaza por el golpe del Croziuss Arcanum. Liudvikas recupero el cuerpo de Viktoras y ordeno a sus hombres que arrastrasen a Bronislavas. Aprovecharon al confusión para escapar a las cañoneras y una vez en ellas huir hacia la flota que se hallaba en orbita… Mientras se aseguraba que su amigo recibiese tratamiento por parte de los Apotecarios, el Capellan y lo que quedaba de su Capitulo vieron con congoja el momento en que el Enclave desapareció en un baño de fuego Orbital y junto con el los miles de refugiados que se habían cobijado en el, las Sagradas Reliquias del Capitulo. Su Pasado, su Presente y quizás hasta su Futuro, acaban de desaparecer… Ahora eran Traidores, tan pérfidos a los ojos del Imperio como aquellos contra los que se habían enfrentado… Lograron romper el bloqueo de la Flota Inquisitorial y se escondieron en la Tormenta Disforme que ahora abandonaba al planeta. La Tormenta que les había arrebatado todo, era ahora lo único que impedía que lo perdiesen todos… Liudvikas ordeno que el Cuerpo de Viktoras fuese cremado en la Estrella del Sistema Bilniux , que según la leyenda había dado a luz a los hombres que habitaban en aquel planeta. En ese instante solemne mientras el Señor del Capitulo desaparecía para fundirse con la Eternidad, el Capellán juro que encontrarían el camino de regreso a la Luz del Emperador, sin importar el precio… Los Desheredados Nadie, nisiquiera los propios Custodios Pleiteados, saben cuanto tiempo permanecieron ocultos en aquella Tempestad de Disformidad, pudieron haber sido meses, años, siglos. Pero fue obvio para el Reclusiarca que vagar en el espacio no era la solución. Bronislavas había logrado recuperarse de la toxina demoníaca y junto con Liudvikas eran los lideres en los que sus Hermanos de Batalla buscaban liderazgo guía en aquellos tiempos de incertidumbre Tras abandonar la Tormenta la Flota de los Custodios se dirigió a los mundos fronterizos de la Franja Este, aquel sector salvaje e indómito del Imperio constantemente bajo ataque. Seria allí donde los Custodios encontrarían su salvación y su perdición: el mundo Helado de Semnos Secondis. Semnos eran un mundo limítrofe de baja aestimare que nisiquiera contaba con una población especialmente significativa, aun así contaba con considerable guarnición planetaria. Se había corrido la voz acerca de la traición de los Custodios Plateados, así que la primera reacción de la Guarnición ni bien la flota intento contactar con ellos fue abrir todas las Baterías de Defensa Planetaria contra ellos. Sabedores que seria imposible negociar con el gobernador planetario, los Custodios iniciaron un masivo desembarco sobre la helada superficie del planeta. A pesar de que la Guarnición Planetaria contaba con varios regimientos bien equipados, no eran rival para la furia de la totalidad de un Capitulo Marine Espacial movilizado para la guerra. En cuestión de pocas semanas el Palacio del Gobernador fue sitiado y vanos fueron los intentos de negociar la rendición, un asalto de exterminadores liderado por el propio Reclusiarca irrumpió en al Fortaleza, logrando asesinar al Gobernador y a su Estado Mayor. Los Custodios reclamaron Semnos para si, y lo rebautizaron como Naulniux en honor a su hogar perdido. “POR NUESTROS HERMANOS PERDIDOS” -grito de guerra de los Custodios Plateados Se permitió a los que desaprobaban el nuevo gobierno de los Marines Espaciales abandonar el planeta desarmados y una nave de los Custodios los escoltaría hasta el mundo imperial más cercano como prueba de buena fe. Entre estos exiliados se hallaba la hija del Antiguo Gobernador, Agna Hellsthal. Nombre que los Custodios jamás olvidarían… Se esperaba que de esta forma los Custodios demostrasen que los trágicos acontecimientos que habían protagonizado eran producto de aun más terribles eventos y que su lealtad permanecía firme. En un conclave celebrado en el Nuevo Enclave: la Fortaleza de los Custodios en Naulnix. Se proclamo a Liudvikas como el Nuevo Señor del Capitulo. Aquel fue un día de fiesta y de esperanza renovada para todos. Sin embargo hubo un hombre que no vio con alegría la ascensión del Reclusiarca: Bronislavas, su gran amigo… Los Hijos de Zodoma A pesar de que la guerra por el control de Semnos duro pocos meses, aun había mucho por hacer. El capitulo aun tenia que reponer las bajas sufridas durante las guerras de Bilniux y tratar de reestablecer contacto con el Gobierno Imperial. El reclutamiento fue relativamente sencillo, dado que el invierno perpetuo de aquel mundo había creado una sociedad de supervivientes natos y hábiles cazadores, perfectos para convertirse en marines espaciales. Las estructuras de manufactura de la Guarnición Planetaria fueron rápidamente adaptadas por los Tecnomarines para producir nuevos vehículos y armas. Un problema con el que tuvieron que lidiar los custodios es que de tanto en tanto, fue el surgimiento de bolsas de resistencia “leales” que se oponían violentamente a la ocupación de los “renegados”. En su mayoría eran Soldados de Asalto experimentados que solían tender emboscadas a los marines mientras realizaban misiones de reconocimiento. Fue cuando empezaron a presentarse los primeros síntomas de cisma entre las filas de los Custodios. Primero comenzó con una disidencia sobre como los nuevos reclutas deberían formarse, pero la discordia se fue extendiendo lentamente a temas profundos: Eran ellos los que debían suplicar el indulto a los Señores de Terra? O eran ellos los que debían indultar a los despiadados secuaces de la Inquisición? .Bronislvas, quien había perdido a muchos buenos reclutas durante las emboscadas de los rebeldes, fue quien se enfrentaba mas constantemente a las decisiones del nuevo Señor de los Custodios. En una ocasión exigió a Liudvikas una campaña de exterminio total contra los mismos, a la cual el Señor del Capitulo se rehúso terminantemente. En el punto álgido de la discusión, Bronislavas maldijo el nombre del Liudvikas y afirmo que había sido su cobardía lo que había permitido la muerte de su predecesor. El Señor del Capitulo castigo al Capitán y a aquellos que apoyaron su desobediencia a una dura campaña de patrullaje por las estepas polares donde se rumoreaba que había bastiones rebeldes Y es que recién ahora el viejo Reclusiarca empezaba a notar lo mucho que los acontecimientos habían cambiado a su viejo amigo. Ya fuese las secuelas del veneno narcótico de los demonios de Slaanesh, quizás haya sido el trauma de perder todo lo que conocía en sola una noche, quizás fuesen motivos demasiado oscuros como para siquiera considerarlos, pero para Liudvekas era claro que Bronislavas ya no era el mismo… Durante meses el antiguo Reclusiarca formo a los nuevos reclutas de la misma forma que había formado la personalidad de su primera compañía: como guerreros honorables, que buscaban la perfección marcial y la gloria a través de la obediencia y disciplina. Aquellos reclutas eran la nueva esperanza del capitulo y para el Señor, un indicio de que cualquiera fueran las dificultades encontrarían la forma de resolverlas. Haría las paces con su gran amigo y empezarían de nuevo… Esta era una ilusión que tampoco estaba destinada a durar. Durante los meses posteriores llegaron al Nuevo Enclave noticias de truculentas matanzas en las poblaciones que limitaban con las Estepas Polares, el Señor del Capitulo envio exploradores para que investigasen. Los reportes que los reclutas mostraban algo que el viejo Reclusiarca se negó a creer. Vio como sus hermanos cometían las peores atrocidades en contra las indefensas poblaciones, devastando con fuego y acero los hogares de aquellas gentes que no tenían posibilidad alguna de defenderse. Al principio Liudvekas dudo y mando a algunos Hermanos de su personal confianza a exigir respuesta por parte del Capitán, a las pocas semanas las cabezas de los emisarios adornaban la región donde Dronislavas y sus fuerzas se habían atrincherado, junto con un aumento la atrocidad de los crímenes cometidos contra la población local. Hizo que sus subordinados se involucrasen en degenerados actos rituales para atraer el favor de las entidades de la disformidad… Pronto los cuerpos de cada hombre, Mujer y Niño colgaban desnudos y despellejados en las estalactitas de hielo de las cuevas heladas donde los renegados se refugiaban. Bronislavas renegó del Emperador, renegó de los Custodios Plateados y renegó de su Liudvekas, su Señor, su amigo, su hermano… Bautizo a su nueva fuerza como los hijos de Zodom, en honor a la batlla en la que habia caído Viktoras y desafío a su viejo camarada a enfrentarlo en el campo de batalla. Horrorizado ante la magnitud de la traición de su hermano el Señor del Capitulo marcho con las Fuerzas que le eran leales y planto cara a su viejo amigo y a los Hijos de Zodoma. “Porque rezar al Emperador que no protegió nuestro hogar? Porque ofrecerle plegarias al Emperador que no salvo a Viktoras, nuestro verdadero Señor? Porque rogar por la protección del Emperador que no escudo a nuestros Hermanos en diez mil campos de Batalla? Porque rezar al Emperador que sirven aquellos que nos cazan como Bestias? Abjuro del servicio a tal Abominación y maldigo a aquellos que le sirven! Ya no somos los Custodios Plateados, que el universo tema a los hijos de Zodoma!”- Proclamación de Bronislavas, Señor de los Hijos de Zodoma. Pese que los más veteranos miembros de la Primera Compañía luchaban junto con el Señor del Capitulo, Liudvekas subestimo la astucia táctica de su antiguo compañero. Adentro imprudentemente sus fuerzas y compañías acorazadas en el corazón de los dominios de los Hijos de Zodoma guiándolos hacia valle con pocos puntos de huida. Allí las fuerzas ocultas de los renegados desplegaron su potencia de fuego en lo alto de las gélidas colinas del valle mientras una columna de motoristas golpeaba y se retiraba a las columnas de Liudvekas con una facilidad aterradora. Pronto gran parte de las fuerzas de leales aniquiladas por el fuego enemigo o segadas por las espadas sierra y filoarmas de los motoristas Sin embargo, Liudvekas sabia que retirarse entonces significaba condenar a su nuevo hogar a un destino igual al de Bilniux, así que el y sus exterminadores formaron un circulo en torno al único Land Raider que quedaba y luchando hombro con hombro, desplegaron toda su potencia de fuego y habilidad. Decenas de motoristas cayeron al intentar romper el anillo de acero que se había formado en torno al Land Raider, frustrado Bronislavas lidero junto con su guardia personal un ataque al centro de la ultima posición de Liudvekas. Fue esta vez Bronislvas quien subestimo a su enemigo, pues en ese instante el Señor de Capitulo hizo una seña y una flotilla de Cañoneras Thunderhawk descendieron de los cielos aniquilando a las escuadrones con armas pesadas. Los guerreros de Elite de Bronislavas y los Exterminadores del Señor del Capitulo luchaban encarnizadamente cuando los dos amigos se encontraron frente a frente. Bronislavas desvaino una bella y sinuosa espada mientras que Liedvekas esgrimía su viejo Croziuus Arcanum junto con el “Acero de Dievas” el Martillo Trueno de Vikotras. Fue una lucha trágica en la hermano contra hermano empeñaron todas sus energías, toda su voluntad, todas sus almas en destruirse el uno al otro. Las habilidades de Bronislvas, ahora afiladas por sus tratos con las entidades del Immaterium, inflingieron graves heridas en su viejo amigo, pero el Señor del Capitulo no desfalleció y con las ultimas fuerzas logro trinchar el pecho de su antiguo camarada. Cuando el antiguo Capitán golpeo el suelo la lucha se detuvo,todos los marines ya fueron leales o renegados se arrodillaron en oración, el viejo Reclusiarca se arrodillo ante el, abatido por la congoja, superado por la angustia… Por primera vez en cientos de años, Liudvekas lloro… El cuerpo de su amigo y de aquellos que habían caído en la Batalla de la Reconciliación fue cremados lanzándolos al Sol del sistema “Recen por nuestros hermanos perdidos. Para que encuentran la luz que nosotros aun no hallamos…”- Liudvekas, Supremo Reclusiarca y Señor de los Custodios Plateados. La Herejía de Bronislvas costo caro a los Custodios Plateados, la mitad de sus guerreros habían caído o estaban heridos y algunas de las mejores semillas geentiacas se habían perdido para siempre. .Al capitulo le tomarían años en recuperarse de aquella catástrofe. Solo se habían recuperado parcialmente cuando ocurrió la tragedia que sellaría su destino… Continua... |
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La Hija Prodiga. Exactamente quince años solares desde su exilio. Agna Hellstahl regreso a Semnos, nombre que había casi olvidado a favor del nombre que los Custodios le habían otorgado a aquel mundo, y al hacerlo lo hizo al frente de una poderosa hueste de la Guardia Imperial. En cuestión de Semanas las principales ciudades de Semnos temblaban bajo las orugas de los tanques Leman Russ y las botas de los innumerables legionarios que marchaban tras el estandarte de Agna. Los “Reclamadores de Hellstahl” fue el nombre con el que se designaron a si mismos y decidieron plantar cara a quienes habían usurpado Semnos del dominio del Emperador. Los Capitanes de los Custodios emprendieron una amarga y sangrienta campaña contra los soldados de Agna, a pesar de que la habilidad en combate de los Marines Espaciales era superior, la joven Comandante demostró una genialidad táctica impropia de su edad. Se aseguro que cada uno de los combates de los Marines Espaciales se realizasen según sus términos, conduciéndolos a luchas de trituración en ciudades y ruinas donde las tácticas relámpago de y ataques quirúrgicos de los Custodios tenían escaso efecto, por cada metro ganado en combate significaba la muerte de demasiados Hermanos de Batalla, perdidas que ella sabia los Custodios no podían permitirse. Las Tácticas de desgaste de Hellsthal terminaron por imponerse a los ataques de precisión de los Custodios y pronto la totalidad de los Reclamadores se congregaron ante los muros del Nuevo Enclave, como habían hecho los Profanadores tanto tiempo atrás Agna conocía muy bien la doctrina de combate de los Custodios por lo que supo anular cada una de las maniobras que los Marines realizaron para romper el asedio. Los Basilisk de la Guardia Imperial rugían derribando las torres de la Fortaleza que pasmosa facilidad. La Comandante se aseguro de que no hubiese errores, este seria el lugar de entierro de los Custodios Plateados Liudvekas que se habían mantenido en silencio se presento ante sus hermanos de batalla. Ya no podía contar con la sabia guía de Viktoras ni con la audacia de Bronislavas, estaba solo y atrapado. “Me muestro ante ustedes hoy ,hermanos míos, porque no se cual es el futuro que nos depara el destino tras estos muros. Ha sido largo el viaje y muchos de nuestro hermanos quedaron en el camino.. Es por eso que les suplico que crucen conmigo esta ultima Frontera. Que este sea este el ultimo viaje de los Custodios Plateados”- Señor Liudvekas, antes de la Batalla de la Ascensión. En una pausa de la Artillería lo que quedaba del Capitulo de los Custodios Plateados emergieron de la Fortaleza, con sus estandartes sagrados ondeando en lo alto y con el Señor del Capitulo marchando al frente de su Elite de exterminadores. Era el momento con el que Agna había soñado, la culminación de la venganza que había planeado desde que aun era una niña… El Señor del Capitulo lidero la carga inicial en contra de las tropas de las guardia Imperial, las descarga de los rifles laser rebotaban inofensivamente contra las pesadas armaduras de sus exterminadores, pero no era algo que Agna no había previsto, mientras la primera línea de infantería era devastada una segunda línea de artillería fijo objetivos sobre los marines que estaban trabados en combate con los Guardias Imperiales Las inclementes barreras de Artillería barrieron con buena aprte de los atacantes para abrir el camino a las pesadas columnas de Tanques Leman Russ escoltados por Soldados de Asalto veteranos. Los veteranos del capitulo y un pequeño puñado de Land Raiders trabaron combate en contra de los agresores, con la esperanza de que mientras ellos combatían, la Primera Compañía de Exterminadores se abriría paso ,junto con su Señor, hacia el Estado Mayor de Agna para cortar la cabeza de la víbora. Mientras el Señor del Capitulo trinchaba y aplastaba los cuerpos de innumerables Guardias Imperiales gran cantidad de pensamientos y memorias llenaron su mente. Pensaba en los hombres que ahora aniquilaba sin piedad alguna, hombres por los que no hace tanto, habría dado su vida sin dudarlo. Fue para el claro, mientras segaba innumerables vidas, que hacia mucho que había dejado de luchar en el nombre de la humanidad, el y sus hombres habían luchado en nombre de su propia supervivencia. Nada mas, ni nada menos. Fue en ese instante de revelación, cuando su armadura negra se volvió roja por la sangre cuando supo que no podría cumplir su promesa: para el, para los Custodios ya no habría camino de regreso hacia la Luz del Emperador… En ese instante alcanzaron las filas del Estado Mayor de Agna, tampoco fue algo que la Comandante no hubiera previsto pues una larga hilera de Cañones Automáticos y armamento pesado recibió a los Exterminadores. Desplegaron una cortina de fuego tan densa que muchos veteranos cayeron aniquilados al instante y un proyectil de plasma logro atravesar el pecho del Señor del Capitulo que finalmente se desvaneció al suelo convaleciente, Agna se adelanto, lista para el Tiro de Gracia… Miro una ultima vez al cielo siempre nublado, sentía como si los pocos rayos de luz que filtraban fueron las miradas de Bronislavas y Viktoras acusándolo por su debilidad. Al encontrar frente a si el cañón de la pistola y los ojos verdes de Agna supo que era el fin: ahí era donde acababa la viaje de los Custodios Grises, su leyenda acaba como un relato de vergüenza y humillación para desvanecerse entre los ecos de la historia… El disparo rasgo el aire y Liudvekas, Supremo Reclusiarca y Señor de los Custodios Plateados, exhalo su ultimo aliento. Pero hubo alguien que estuvo en fuerte desacuerdo con la ultima meditación de Liudvekas, un testigo poderoso que no quería que su leyenda terminase en derrota y eterna vergüenza, uno que decidió que el honor marcial y la disciplina guerrera de los Custodios no desaparecerían en los anales de la historia. Uno que había sido apasionado espectador de las victoriosas armas de los Custodio en contra de la Amenza Xenos y las blandengues huestes de su Depravado Hermano. Fue Khorne ,Señor de los Cráneos y Protector de los Guerreros, que desde su Trono de Bronce se aseguro que el viaje de los Custodios no terminase allí… Ante el asombro de tanto Guardias como de Marines el Cuerpo de Liudvekas se elevo por los aires, resplandeciendo con una luz carmesí tan fuerte que parecía brillar con al fuerza de un sol propio. La nieve se evaporaba a su alrededor, mientras los poderes del Empíreo moldeaban su carne y la reemplazaban con energía inmortal del Immaterium. Liudvekas emergió de la Luz como un guerrero gigante, mas incluso que sus Hermanos de Batalla, ataviado con una Armadura Negra que brillaba con Runas de Ira y Venganza, de su espalda emergieron dos poderosas Alas y en su mano empuñaba una temible espada de oscuro hierro con crepitaba con el poder del Dios de la Sangre. El Renacido Príncipe Demonio dio un rugido de cólera y los Marines Espaciales le siguieron al combate. De la sangre de las caídos múltiples portales se abrieron dejando pasar a las atronadoras Huestes de Khorne, Desangradores de espadas refulgentes y Caballeros montados en Poderosos Juggernauts de Bronce La batalla estaba decidida. Las legiones triunfales de Khorne aplastaron a los soldados de Agna Hellshtal, quien logro milagrosamente escapar del Planeta justo antes de que los demonios y sus aliados consumieran a sus fuerzas. Tan rápido como habían aparecido, los demonios de Khorne se esfumaron dejando solo al Liudvekas y a sus Hermanos de la Batalla. Los marines se inclinaron ante su Señor, quien había sido ascendido al estatus de un guerrero inmortal y todopoderoso, la epitome del Honor y Perfección Marcial. Ese día los Custodios Plateados se desvanecieron para siempre, habían nacido los Leviatanes Rojos. Esperanza Oscura. Tras la ascensión de Liudvekas, Naulnix ha sido convertido en un mundo fortaleza. Los Leviatanes Rojos gobiernan con puño de hierro sobre una población que les alaba como a dioses liderados aun por Liudvekas el Renacido. Una vez al año las poblaciones de Naulnix celebran grandes juegos de gladiadores donde todos son bienvenidos a participar desde prisioneros de guerra capturados por los Leviatanes Rojos hasta Caudillos Tribales. Son torneos sangrientos donde la sangre fluye a raudales y donde muchos de los ams hábiles guerreros de Naulnix participan, los combates finales son enfrentamientos titánicos realizados por guerreros de gran calibre y siempre presidida por una cmitiva de letales Marines Espaciales Si alguno de estos participantes logra vencer a todos sus contrincantes y se ve especialmente prometedor, puede ser retado por un Paladín de los Leviatanes Rojos a combate singular. La mayoría de los casos termina con la cabeza de un desafortunado gladiador pasando a formar parte de los trofeos de un brutal paladín. Pero hay ocasiones en als que un guerrero excepcional logra causar un rasguño a la armadura del Paladín, estos escogidos son llevados al Enclave de bronce donde se les implantara la semilla genética que les convertirá en Marines Espaciales del Caos. Tras examinar los archivos secretos del Gobernador Planetario, los Leviatanes descubrieron la razón de aquella gran presencia militar en un mundo de escasa importancia. Oculto en una de las Lunas del planeta se hallaba un antiguo Portal Disforme, cuya tecnología alienígena ancestral permitía a las flotas crear portales por los que atravesar en el Immaterium instantáneamente y lanzar asaltos en cualquier lugar de la Galaxia. Liudvekas fraguo numerosas alianzas con el Mechanicus Oscurus y obtuvo el favor de numerosos miembros del Culto de los Arrasadores que pasarían a engrosar sus filas. Se unieron también a los Leviatanes rojos numerosas partidas de guerra de la antigua Legión de los Devoradores de mundos, que iniciaron en más profundidad a los Leviatanes en el Culto a Khorne. Sin embargo el Príncipe demonio era cuidadoso de controlar los excesos de sus nuevos integrantes, a pesar de su transformación, Liudvekas no había perdido un ápice de su personalidad: su amor por el honor y la disciplina marcial permanecían intactos y se aseguro que fueron estos rasgos los que dominasen a sus crecientes fuerzas que de otra forma se verían abocadas al anárquico cisma que casi destruye a los viejos Custodios Plateados. Gracias al apoyo del Culto de los Arrasadores los Leviatanes Rojos realizan constantes y sangrientas incursiones en el Imperio. Naulnix se erige como una oscura y helada fortaleza contra la cual chocan tantos alienígenas como humanos. Varias han sido las Flotas Inquisitoriales que han sido destruidas por las baterías disformes de los Leviatanes. Los Reclamadores de Hellsthal y su comandante, Agna, siguen reuniendo fuerzas para el día en que se pueda liberar Semnos de la Garra de Bronce de Liudvekas y sus guerreros Los Tau guardan un especial rencor hacia los Leviatanes cuyos exterminadores de estilizada armadura roja, diseñada para parecerse a las cabezas de los Juggernauts de bronce, han segado las vidas de numerosas colonias deteniendo de manera indefinida la expansión en el sector. Pese a todo el poder que ha acumulado a lo largo de los siglos, Liudvekas pasa largas horas meditando en la torre mas Alta del Enclave de Bronce acerca de que es lo que depara el futuro para el y sus hermanos. El había fallado a su juramento de regresar con sus Guerreros a la Luz, pero ahora quizás podría guiarlos a través de la oscuridad. Y ante el caerían aquellos que le defraudaron: El Falso Emperador que les abandono en su momento de mayor necesidad, los Depravados Sirvientes del Príncipe Oscuro que provocaron su desgracia en Primer Lugar, los perros Falderos del Señor Carroñero que renegaron de ellos y les persiguieron como animales. Todos y cada enemigo que ose interponerse en su camino conocerán la justicia del acero de los Leviatanes. Para Liudvekas el Renacido, esta claro que el viaje ams alrgo de los Leviatanes Rojos esta aun por empezar “HONOR EN LA FUERZA!!” grito de guerra de los Leviatanes Rojos Espero que les haya gustado, quizas despues suba el estandarte del capitulo ![]() |
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